El Gobierno apuesta al crédito en dólares como una herramienta para ampliar el financiamiento empresarial y, al mismo tiempo, sumar oferta de divisas en el mercado oficial. La estrategia contempla que las empresas que accedan a estos préstamos deban liquidar los dólares obtenidos, un mecanismo que podría contribuir a contener la cotización y facilitar la acumulación de reservas.
La medida, anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo, amplió el universo de compañías que pueden acceder a financiamiento en moneda extranjera. Hasta ahora, los préstamos estaban concentrados principalmente en empresas vinculadas con la generación de divisas. El nuevo esquema también alcanza a compañías cuyos ingresos están nominados en pesos.
La apuesta se produce en un contexto en el que el Gobierno busca sostener la estabilidad cambiaria y, a la vez, canalizar hacia la actividad parte de los dólares que permanecen depositados en el sistema financiero. La estrategia también podría generar una oferta adicional de divisas en el mercado oficial, aunque analistas advierten que el efecto dependerá de la demanda de crédito y de la evolución del tipo de cambio.
El BCRA no espera un “boom” de préstamos
El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, buscó moderar las expectativas sobre el alcance de la medida y aseguró que la entidad no espera un “boom” de créditos en dólares.
Según explicó, el objetivo es ampliar de manera prudente los canales de financiamiento y permitir que sectores con activos o ingresos vinculados indirectamente con el exterior puedan acceder a moneda extranjera. Entre los posibles beneficiarios mencionó a desarrolladores inmobiliarios y pequeñas y medianas empresas cuyos propietarios tienen dólares en el exterior.
Bausili sostuvo además que el límite establecido para los bancos es conservador y remarcó que se incorporaron mayores exigencias de capital y evaluación de riesgo. El Gobierno apunta especialmente a sectores como la construcción y la industria, con capacidad para generar inversión y empleo.
Cómo funcionan los nuevos créditos en dólares
La reglamentación quedó establecida mediante la Comunicación “A” 8467 del BCRA. Las entidades podrán destinar hasta el 15% de sus depósitos en dólares a estos nuevos préstamos.
El organismo también estableció mayores requisitos prudenciales. Los bancos deberán analizar especialmente el flujo de fondos y la situación patrimonial de las empresas para evaluar su capacidad de pago ante una eventual suba del tipo de cambio. Además, estos créditos tendrán una exigencia de capital 25% superior, mientras que para los límites de exposición crediticia computarán por 1,25 veces su monto.
La tasa de interés no fue fijada por el BCRA: será acordada entre cada banco y la empresa, al tratarse de una operación entre privados. Tampoco se estableció una fecha límite general para solicitar los préstamos, por lo que su disponibilidad dependerá de la capacidad prestable de cada entidad.
La apuesta cambiaria y sus riesgos
Uno de los efectos buscados por el Gobierno es que los dólares entregados por los bancos sean convertidos a pesos por las empresas en el mercado oficial. De esa manera, el crédito puede transformarse también en una fuente adicional de oferta de divisas.
El mecanismo, sin embargo, genera un riesgo: las empresas que no producen dólares deberán afrontar posteriormente una deuda denominada en moneda extranjera. Ante una fuerte suba del tipo de cambio, el costo de esas obligaciones podría aumentar en relación con sus ingresos.
Además, algunos analistas advierten sobre un posible comportamiento procíclico. En un escenario de estabilidad, el crédito en dólares podría crecer; pero ante una mayor volatilidad cambiaria, las empresas podrían necesitar comprar dólares para cancelar sus deudas, aumentando la demanda en el mercado.
Sandleris cuestionó el cambio
La flexibilización también recibió críticas de Guido Sandleris, ex presidente del Banco Central durante el gobierno de Mauricio Macri y actual presidente de la Fundación Ecosur. Aunque manifestó haber respaldado varias de las medidas del Gobierno de Javier Milei, consideró que en este caso se trata de “una mala idea”.
Sandleris advirtió que el cambio debilita una regulación prudencial construida después de la crisis de 2001, que buscó evitar que los bancos prestaran dólares a empresas cuyos ingresos fueran principalmente en pesos.
El economista sostuvo que el límite del 15% es acotado, pero cuestionó especialmente el precedente que deja la modificación. Según su planteo, una fuerte depreciación del peso podría volver más difíciles de afrontar esos préstamos y trasladar riesgos al sistema financiero.
Una advertencia similar formuló Andrés Neumeyer, profesor de Economía de la Universidad Torcuato Di Tella y ex economista jefe del BCRA durante la gestión de Federico Sturzenegger. Señaló que una flexibilización excesiva de las restricciones sobre el descalce de monedas podría generar riesgo sistémico.
Así, el nuevo esquema plantea un equilibrio entre dos objetivos: aprovechar los dólares disponibles para financiar inversión y actividad, y evitar que el crecimiento del crédito en moneda extranjera vuelva a generar los descalces que la regulación posterior a 2001 buscó contener.
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