La Comisión Episcopal de Pastoral Social (Cepas) finalizó este domingo en la ciudad de Córdoba la Semana Social 2026, un encuentro histórico por realizarse por primera vez en esta provincia con más de 1.500 participantes de todo el país. El evento sirvió como antesala de la visita a la Argentina del Papa León XIV, prevista para el mes de noviembre con paradas en Buenos Aires, Córdoba y Luján. Durante tres jornadas en el Colegio Taborin, dirigentes eclesiásticos, políticos, sindicales y empresariales debatieron sobre la equidad social, el empleo y las nuevas tecnologías.
El llamado al diálogo y los límites éticos a la tecnología
En primer lugar, los organizadores difundieron la declaración final estructurada en tres ejes temáticos sobre compromiso social, economía y poder digital. El documento de la Cepas remarcó que «el diálogo se sostiene sobre una escucha atenta, serena y respetuosa, capaz de empatizar genuinamente con el otro sin descalificarlo».
En relación con el eje sobre economía, producción y trabajo, los participantes instaron a establecer una transición justa con gobernanza frente al avance vertiginoso de las tecnologías de la información. Sobre este punto, la Cepas remarcó que «los límites éticos, técnicos y morales sean establecidos por el ser humano para garantizar que la técnica sea siempre una ayuda valiosa y que la persona humana nunca sea variable de ajuste ante la eficiencia o el lucro«. Asimismo, el pronunciamiento colectivo destacó que el trabajo constituye el gran ordenador de la vida y la realización personal, al tiempo que compartió «el desvelo de tantas familias que, a pesar de esforzarse en múltiples empleos, se ven obligadas a asumir compromisos económicos y financieros que escapan a sus posibilidades reales».
Por otra parte, al abordar el impacto del poder digital, la cúpula eclesiástica alertó sobre las problemáticas de la virtualidad que atentan contra la interioridad de la ciudadanía. En la gacetilla final, el episcopado expresó su conmoción por «el sufrimiento silencioso expresado en la ansiedad y el aislamiento social», y asumió el compromiso de no permanecer indiferente frente al incremento en la tasa de suicidios en adolescentes y jóvenes. Frente al avance del juego de azar en plataformas digitales, la Iglesia lanzó una advertencia directa al recordar que «apostar no es un juego».
Frente a estas problemáticas, el texto exhorta a valorar la conversación cara a cara en los hogares, el juego físico y el deporte para reconstruir la vida fraterna. En esa línea, se revalorizó la función de las capillas, clubes de barrio y colegios como «comunidades indispensables para ordenar los impulsos, cuidar la interioridad y reconstruir la vida fraterna». Finalmente, desde la perspectiva de la ecología integral, el documento unificó las demandas sociales y ambientales al concluir que «no hay dos crisis sino una sola crisis socioambiental», enfatizando que descuidar la naturaleza y los recursos naturales representa una falta de caridad hacia el prójimo.
El respaldo de los referentes políticos locales
Por otro lado, la apertura de los paneles contó con la presencia de autoridades de los distintos niveles del Estado provincial y municipal. El gobernador Martín Llaryora integró el debate sobre amistad social y afirmó: «Cuando uno tiene que tomar una decisión, tiene que tener corazón y no puede ser desde un Excel». En esa misma línea, el mandatario instó a mantener una mirada humanista en la gestión pública por encima de los colores políticos.
En tanto, el intendente Daniel Passerini participó de la misa inaugural en la Catedral junto al cardenal Ángel Rossi y monseñor Dante Braida. En ese marco, Passerini aseguró que «tender puentes hacia el bien común es una misión y para la gestión pública una sana obligación». Finalmente, el ministro de Vinculación y Gestión Institucional, Miguel Siciliano, ponderó el rol de la sede cordobesa para albergar un debate de alcance federal en el escenario nacional actual.









