El mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, mantuvieron este martes en Nueva York su primer encuentro cara a cara desde la captura del expresidente Nicolás Maduro, en enero pasado.
La reunión se produjo en un hotel de Nueva York y tuvo carácter informal, al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La conversación se desarrolló a puertas cerradas y sin presencia de la prensa, a diferencia de otras reuniones mantenidas por Trump en Nueva York, como la que sostuvo con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Del encuentro participaron el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; la jefa de Gabinete, Susie Wiles, y el asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller, según informó la Casa Blanca.
Por su parte, Rodríguez informó a través de su canal de Telegram que abordó con su par estadounidense “el fortalecimiento de la relación bilateral” y una agenda de cooperación en áreas como energía, minería y seguridad, además de “otros asuntos de interés común”. En esa línea, la mandataria calificó la reunión como “histórica”.
Asimismo, expresó el agradecimiento de Venezuela a Trump y a su Gobierno por “el apoyo brindado durante la emergencia ocasionada por los terremotos del pasado 24 de julio”, así como por su respaldo al “proceso de reinserción” del país sudamericano en los espacios multilaterales.
La reunión se produjo poco después del controvertido acuerdo por el que Venezuela cedió a Estados Unidos parte de sus reservas petroleras y a pocos kilómetros de la prisión neoyorquina donde Maduro permanece recluido, acusado de narcotráfico.
En ese contexto, el pacto generó cuestionamientos entre sectores que consideran que al Gobierno de Trump le interesa principalmente el petróleo venezolano y que no impulsa activamente una transición democrática en el país, una de sus promesas tras la captura de Maduro.
A su vez, la cita adquirió relevancia histórica al tratarse del primer encuentro entre un presidente estadounidense y un gobernante venezolano en más de 11 años, desde la breve reunión que mantuvieron Barack Obama y Nicolás Maduro durante la Cumbre de las Américas de 2015, celebrada en Panamá.
Durante su estadía en Nueva York, además, los representantes venezolanos mantuvieron reuniones vinculadas con los sectores energético y minero, así como conversaciones sobre financiamiento y deuda con organismos multilaterales y empresas privadas. Rodríguez también se reunió con autoridades del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que trabaja en la aprobación de un préstamo de US$25.000 millones.
Marco Rubio brindó su versión del encuentro
Tras la reunión, Rubio afirmó que fue breve, pero muy importante. Según explicó, durante la conversación abordaron las consecuencias del sismo que sacudió al país sudamericano, al que calificó como “el peor terremoto de la región”.
“Así que Venezuela tiene muchos problemas. Probablemente tenga la mayor deuda soberana del mundo, que debe ser reestructurada”, indicó.
En ese sentido, el secretario de Estado explicó que Washington busca avanzar en dos frentes de manera simultánea: la recuperación económica y la organización de elecciones libres y justas.
“Queremos hacer dos cosas al mismo tiempo: ayudarles a reconstruir su economía, no de manera perfecta, pero sí hasta alcanzar un nivel de estabilidad que permita a un gobierno elegido tener éxito. Y, en segundo lugar, reconstruir todo lo necesario para que puedan celebrarse unas elecciones verdaderamente libres y justas”, señaló.
Por otra parte, Trump defendió horas antes, durante su discurso ante la ONU, su política de intervención en Venezuela. Allí calificó a Maduro como un “dictador fuera de la ley”, destacó la liberación de cientos de presos políticos desde su detención y presentó la operación que llevó a su captura como una demostración de la disposición de Estados Unidos a utilizar su poder militar para proteger sus intereses en el hemisferio occidental.
En la misma línea, el mandatario elogió el acuerdo petrolero firmado el mes pasado con Caracas y reiteró su intención de impulsar inversiones de hasta US$100.000 millones en la industria energética venezolana.
Sin embargo, la estrategia de Washington también ha sido cuestionada por sectores opositores venezolanos y organizaciones de la diáspora, que sostienen que la Casa Blanca relegó las demandas de elecciones libres y el respaldo a la oposición encabezada por María Corina Machado para priorizar entendimientos vinculados al petróleo y las inversiones.
En este marco, más de 50 venezolanos se manifestaron frente a la sede de la ONU para rechazar la presencia de Rodríguez y reclamar elecciones libres. Los participantes exhibieron pancartas con consignas como “Sin voto, no hay petróleo” y “Cara nueva, mismo régimen”, además de entonar cánticos contra la dirigente venezolana.
Varios de los manifestantes expresaron que respaldan las acciones adoptadas por Washington contra Maduro, pero reclamaron que cualquier proceso de inversión o recuperación económica esté acompañado por una transición democrática. “Sin elecciones democráticas, sin una transición, no va a haber inversiones en Venezuela petroleras o de cualquier otro tipo que tengan éxito”, afirmó Oscar Correia, un ciudadano estadounidense de origen venezolano que participó de la protesta.
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