El 36,15% de los hogares de la provincia de Córdoba se encuentra en situación de pobreza multidimensional, según un nuevo índice desarrollado por un equipo del Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible, de más de 30 investigadores de seis unidades académicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), con participación de especialistas del CONICET y asesores de organismos estadísticos. La medición permite identificar privaciones que afectan las condiciones básicas de vida y que no se explican únicamente por los ingresos.
Los resultados fueron presentados este jueves 24 de septiembre por el economista Adrián Maneta Pizarro, director del proyecto, durante la charla «Argentina en Transición», del ciclo «Repensar Argentina», organizada por el Sindicato Petrolero de Córdoba (SinPeCor) y la Fundación San José Obrero.
El relevamiento se realizó durante junio y julio de 2026 sobre una muestra probabilística multietápica de 1.126 hogares de los 26 departamentos de la provincia, con un nivel de confianza del 90% y un error de muestreo informado del 2,4%.

Más allá de los ingresos
La medición de pobreza por ingresos que publica el INDEC compara los recursos que los hogares declaran en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) con el valor de la canasta básica total, que contempla necesidades alimentarias y no alimentarias.
«Si los ingresos del hogar están por debajo del valor de esta canasta, estadísticamente esa familia es pobre. Luego se calcula cuántas personas viven en esos hogares y así se obtiene el porcentaje de personas pobres», explicó Maneta Pizarro.
El enfoque multidimensional amplía esa mirada: considera a la pobreza como una situación en la que se acumulan privaciones en distintos aspectos de la vida cotidiana, como la salud, la educación, la vivienda, el empleo y los vínculos comunitarios.
Para definir las dimensiones del estudio participó la propia población. Finalmente, se establecieron 27 indicadores agrupados en siete dimensiones:
- Vivienda.
- Servicios públicos y equipamiento urbano.
- Ambiente.
- Educación.
- Comunidad y equidad social.
- Inclusión económica y laboral.
- Nutrición, bienestar y acceso a la salud.
Como se observa en el gráfico, el Índice de Pobreza Multidimensional no arroja resultados idénticos en toda la provincia: en el Norte es de 36,4%, en el Oeste 35,1%, el Centro de la provincia arroja el mayor registro con el 40,5%, el Sur de la provincia registra un 30,2%, el Sureste muestra un 28,4% mientras que el Este provincial aparece con el menor guarismo del IPM con el 20,4%.
También es interesante observar en cuánto contribuye cada dimensión a la confección del IPM ya que las dos que más aportan son las de Educación (21,5%) y Comunidad y Equidad Social (21,4%). Recién en tercer lugar aparece la dimensión económica (17,8%) que es la única que tiene en cuenta la medición de pobreza que se realiza a nivel nacional.
En cuanto a las principales carencias que detectó el estudio que llevó a cabo la UNC para desarrollar el nuevo índice, el 27,6% de los participantes de la investigación reveló que tiene dificultades para cubrir sus gastos en necesidades básicas, mientras que el 27,3% señaló que sufre carencias en cuanto a sus redes de apoyo entre ellos los más afectados son los adultos mayores. Los logros educativos constituyen la tercer carencia detectada en el 26,8% de los casos.
La presentación se realizó horas después de que el INDEC difundiera los datos de pobreza por ingresos correspondientes al primer semestre de 2026. Según ese informe, el 32,3% de las personas de los 31 aglomerados urbanos relevados se encontraba por debajo de la línea de pobreza, 4,1 puntos porcentuales más que en el segundo semestre de 2025. En el Gran Córdoba, la proporción fue del 31,1%.
Las cifras no son directamente comparables: además de utilizar metodologías diferentes, el resultado del estudio de la UNC corresponde a hogares de toda la provincia, mientras que los porcentajes citados del INDEC se refieren a personas residentes en aglomerados urbanos.
La soledad también cuenta
Entre los aspectos relevados se encuentran las redes de apoyo con las que cuentan las personas y las familias ante una emergencia, una enfermedad o la necesidad de realizar un trámite.
Maneta Pizarro destacó una situación que lo conmovió especialmente durante la investigación: la soledad de las personas mayores. El investigador explicó que una proporción importante de quienes viven solos son adultos mayores y que, en muchos casos, carecen de redes de apoyo para afrontar situaciones cotidianas o de emergencia. Este hallazgo muestra la importancia de incorporar los vínculos y el acompañamiento al análisis de las condiciones de vida.

Un trabajo interdisciplinario
El equipo estuvo integrado por representantes de las facultades de Ciencias Económicas; Ciencias Médicas; Ciencias Sociales; Filosofía y Humanidades; Arquitectura, Urbanismo y Diseño; y Odontología. El proyecto fue financiado íntegramente por la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC.









