Atenas vuelve a la Liga Nacional y lo hace con una misión clara: volver a sentirse protagonista. Esta noche, desde las 22.05, el conjunto cordobés pondrá en marcha una nueva temporada visitando a Quimsa, en Santiago del Estero, y lo hará bajo la conducción de Leo Gutiérrez, un hombre que conoce como pocos lo que significa vestir la camiseta verde y que ahora afrontará el desafío desde otro lugar.
El ex jugador, multicampeón con Atenas y una de las grandes figuras de la historia del básquet argentino, regresó al club para ponerse al frente de un proceso que pretende devolver al Griego a los primeros planos. Y aunque todavía falta mucho camino por recorrer, el entrenador llega al estreno con una sensación que repite varias veces durante la charla: tranquilidad.
“Yo le comentaba a mis asistentes, desde que iniciamos hasta este momento, que miro a los jugadores y me da tranquilidad”, contó Gutiérrez. Y explicó el motivo de esa sensación: “Tranquilidad de trabajar, tranquilidad de decir que de la idea que tengo, de lo que quiero plasmar hacia ellos, sé que la van a intentar hacer, que son respetuosos de eso”.
Para el entrenador, además, hay un aspecto que hizo especialmente fluida la construcción del equipo durante la preparación. “Tengo jugadores que tienen ideas. Es mucho más sencillo cuando un jugador viene y te dice: ‘Che, fijate si podemos hacer esto o aquello, acá podemos cambiar’. Es mucho más sencillo”, señaló. En ese intercambio entre cuerpo técnico y plantel encuentra una de las claves para construir el Atenas que pretende.

Gutiérrez también aprovechó el período previo a su regreso a la actividad para hacer una revisión personal. Los dos años que pasó sin dirigir, lejos de ser un tiempo perdido, funcionaron como un espacio de análisis sobre su propia carrera y sobre aquello que quería modificar en su manera de conducir un equipo.
“Los dos años que no dirigí me llevaron a decir qué hice mal en los años que estuve dirigiendo, qué tengo que corregir, intentando de todo lo que pensé en este tiempo ponerlo en práctica y seguir un poco para adelante con la idea”, explicó. Y el balance, antes del debut, es positivo: “Con los chicos estamos trabajando muy bien, la verdad”.
Un seis antes de empezar
A la hora de ponerle una calificación a la pretemporada, Gutiérrez eligió una cifra que funciona también como una declaración de principios. Atenas todavía está en construcción y, para el entrenador, cualquier evaluación definitiva sería apresurada.
“Si vamos a poner un número, hoy estamos en seis. Porque recién todavía no estamos compitiendo. Tenemos que demostrar dentro de la cancha todo lo que hemos trabajado durante la pretemporada”, sostuvo.
No quiso ponerle una nota más alta ni tampoco dramatizar las cuestiones que todavía deben corregirse. “Necesitamos rodaje para llegar a lo que pretendemos. No voy a ponerle un puntaje. Por empezar, vamos con un seis que no está mal. Estamos probando”, resumió.
Los amistosos sirvieron, justamente, para detectar aquellos aspectos que necesitan mayor trabajo. El entrenador quedó conforme con la predisposición del plantel después de una preparación exigente, pero también tiene perfectamente identificados los números que quiere mejorar.
“¿Qué me gustó? Que los chicos se bancaron entrenar doble turno casi por 40 días, que la idea la están haciendo suya”, destacó. Pero inmediatamente apuntó a lo que todavía falta: “Hay que seguir mejorando un montón de cosas durante todo el período de entrenamiento”.
Entre ellas aparecen los rebotes ofensivos concedidos y las pérdidas de balón. “En los partidos amistosos nos tomaron muchos rebotes ofensivos, es algo que tenemos que mejorar. Perdimos muchas pelotas que, para mí, para lo que nosotros queremos y pretendemos ser como equipo, tenemos que estar entre ocho y nueve pelotas perdidas. Estuvimos en 12”, detalló.
La defensa, en cambio, aparece como uno de los puntos que más convencieron al entrenador, aunque tampoco considera que esté terminada. “La defensa estuvo bastante bien, tenemos que bajar todos los triples del rival que estamos trabajando”, agregó. Y dejó una definición que resume su postura: “Estamos bien, estamos bien, pero esto es largo y todavía ni arrancamos”.

La defensa como bandera
Si hay una idea que Gutiérrez quiere que identifique a Atenas durante toda la temporada es la defensa. No como una herramienta secundaria ni como un recurso para determinados partidos, sino como la base sobre la que pretende construir el equipo.
“Yo creo que el equipo que no defiende, no gana. Y si querés ser el protagonista, tenés que jugar muy buena defensa”, afirmó. Para respaldar esa convicción, recurrió a ejemplos recientes de la Liga Nacional y de equipos campeones.
“Comodoro salió campeón el año pasado dejando en 70 y pico de puntos de promedio a un equipo que prometía 86 en la fase regular. O más, 88 en la fase regular. El último Atenas último campeón, 70 puntos o menos de 70 puntos de promedio en contra”, recordó.
Su objetivo, entonces, está marcado: mantener a los rivales en una media de entre 70 y 74 puntos. “Hay que defender para ganar y es la idea, tener intensidad. Hoy el básquet es totalmente distinto a los años anteriores, mucho más dinámico. Pero nosotros tenemos que intentar tener una media entre 70 y 74 puntos para tener más chances de ganar y es lo que estamos intentando hacer”, explicó.
El concepto defensivo, para Gutiérrez, no se limita a correr y presionar. También implica solidaridad, incomodar al rival y evitar que los jugadores adversarios puedan desarrollar cómodamente sus acciones. “Quiero un equipo aguerrido defensivamente, que sea solidario a la hora de defender y quiero un equipo que se pase el valor”, sostuvo. Esa misma idea busca trasladarla al ataque, donde pretende que la circulación de pelota sea otra de las marcas registradas del equipo.
“Nosotros creo que estamos en 18 asistencias de promedio en los cuatro partidos amistosos. Tiene que ser nuestro ADN adelante: pasarnos el valor, jugar bien profundo cuando lo tengamos que hacer y castigar de tres puntos cuando lo tengamos que hacer”, explicó.
El entrenador también destacó la capacidad del equipo para correr la cancha, aunque entiende que todavía hay margen para crecer. Y dejó claro que en su esquema existe libertad ofensiva, pero con una condición innegociable: la defensa no se negocia.

“Soy bastante de dar libertad ofensivamente, pero no quiero que, perdón la palabra, que se la rasquen defensivamente”, expresó entre risas. Y contó cuál es el mensaje que repite diariamente en las prácticas: “Muchachos, a defender, a defender, a defender, a castigar acá, a presionar acá”.
La intención es que ningún rival pueda sentirse cómodo. “No dejar a ninguno de los rivales que se sienta cómodo a la hora de trasladar el balón, que tengan tiros incómodos”, describió.
Para Gutiérrez, además, una defensa sólida permite que el equipo tenga margen para equivocarse. “Si defendés bien tenés chances de errar algunos tiros, perder alguna pelota. Si perdemos alguna pelota de más, que la defensa sea nuestra arma para no pasar sobresaltos cuando perdemos o erramos demasiado”, explicó.
Quimsa, un debut conocido pero diferente
El estreno tendrá una particularidad: Atenas y Quimsa ya se enfrentaron durante la preparación. Incluso se midieron en más de una oportunidad, algo que surgió de la programación previa de los amistosos.
Pero Gutiérrez sabe que poco tendrá que ver aquel contexto con el partido que jugarán este lunes en Santiago del Estero. “Los partidos amistosos son una cosa, los partidos por los puntos son otra. Por más que conozca lo que puede llegar a ser, se juega de otra forma, con otra intensidad”, advirtió.
El hecho de haberse cruzado nuevamente con Quimsa no fue una elección posterior al sorteo del fixture. “Los amistosos estaban programados de antemano. Cuando salió el fixture vimos que jugábamos primero y no podíamos sacarnos los compromisos que teníamos ya en las distintas ciudades, tanto en Bell Ville como en Frías”, explicó.
Por eso, el entrenador espera un partido completamente diferente. “Seguramente va a ser otro partido también. Va a ser duro, va a ser una Liga competitiva, linda para ver. Y linda para estar ahí prendidito y atento a pegar ese zarpazo que tenemos que dar, o que un equipo tiene que dar cuando quiere ser candidato”, señaló.

En ese contexto, Atenas cuenta con una de las características que Gutiérrez considera indispensables para el básquet moderno: capacidad de lanzamiento exterior.
“Nosotros tenemos siempre en cancha cuatro tiradores. Cuando está Bressan en cancha tenemos un quinto, porque él se puede abrir para tomar un tiro de tres puntos”, explicó. Para el DT, la razón es sencilla: “Hoy el básquet es así. Si no tenés buenos tiradores o tiradores se te complica, porque se te cierran mucho. Entonces, para abrir las defensas tenés que tener tiradores”.
Y Atenas, entiende, tiene herramientas para hacerlo. “Gracias a Dios nosotros tenemos jugadores que pueden tomar lanzamientos de tres puntos, que pueden asistir”, destacó.
El objetivo: estar entre los cuatro
Gutiérrez no esquiva la palabra objetivo. Desde antes de asumir ya había planteado una meta concreta para esta temporada: terminar entre los cuatro mejores de la fase regular.
Ahora, con el debut a la vuelta de la esquina, mantiene esa expectativa. “Eso es lo que tenemos en mente”, confirmó cuando se le recordó aquella definición. Sabe, de todos modos, que Atenas no será el único equipo que partirá con esa ambición.
“Creo que hoy tenemos fácil dos equipos que tienen un mismo objetivo que nosotros. Tenemos que trabajar para estar arriba de esos equipos que quieren estar en la misma posición que nosotros y poder conseguirlo”, explicó.
La alternativa, en caso de que ese objetivo máximo no se concrete, también está clara: “Si no, ser competitivo y estar arriba en la tabla. Llegar bien armado al final de la competencia y después se verá qué pasa”.
La Liga, según su mirada, será incluso más pareja que la anterior. La reducción en la cantidad de equipos, el movimiento de jugadores nacionales y la llegada de extranjeros de buen nivel hacen prever una competencia exigente.
“Yo creo que la paridad que va a tener esta Liga va a ser superior a la que tuvimos el año pasado”, afirmó. “Tenemos un equipo menos, jugadores nacionales que se han repartido en distintos equipos. Se han repatriado bastantes jugadores de afuera, han llegado muy buenos extranjeros a distintos equipos de la Liga”.

Gutiérrez incluso mencionó algunos resultados de la preparación que, a su entender, sirven para graficar esa paridad. “Días atrás Argentino le ganó a Ferro jugando muy bien. Peñarol al campeón dejándolo en 55 o 60 puntos. Va a ser parejo y duro para todos”, señaló.
Y Atenas quiere estar en esa pelea. “Nosotros sabemos lo que tenemos, sabemos para dónde queremos ir. Y tenemos que estar prendidos en el lote de los equipos que van a estar peleando arriba”, afirmó.
La referencia al torneo anterior también sirve para dimensionar la dificultad del desafío. “El año pasado creo que, si no saqué mal la cuenta, fueron siete equipos que tocaron el primer puesto. Y después terminaron a lo mejor en quinto, sexto, séptimo lugar. Bueno, nosotros queremos tocar ahí y mantener”, planteó.
El Estadio Atenas como fortaleza
Para conseguirlo, Gutiérrez entiende que Atenas tendrá que hacerse fuerte en Córdoba. El Estructuras Pretensa Atenas aparece en su discurso como mucho más que el escenario donde jugará de local: pretende que sea una de las grandes fortalezas del equipo.
“Va a ser difícil, durísimo, pero queremos estar ahí. ¿Cómo queremos hacerlo? Con sacrificio, laburo, con entrega, hacer de esta cancha una fortaleza para nosotros”, remarcó. Y en ese camino también incluye a la gente. “Que la gente venga y que nos apoye, que esto explote como en las mejores épocas del Cerutti”, pidió.
La frase no es casual. Gutiérrez sabe lo que representa Atenas para Córdoba porque lo vivió desde adentro como jugador. Ahora pretende recuperar parte de esa mística desde el banco.
“Tenemos que hacer de este nuestro hogar, que es nuestro hogar, y defenderlo a muerte”, sentenció. Y el desafío no se termina en casa: “Después, cuando salgamos a jugar de visitantes, como en esta gira que tenemos, ir a buscar los partidos que nos lleven para estar en el primer lugar”.

Ferreyra y Cavallero, con el objetivo puesto en el 12
El viaje a Santiago del Estero será con plantel completo, aunque Santiago Ferreyra y Tomás Cavallero atraviesan situaciones que obligan a tener precaución.
“Viajan todos, pero bueno, Santi y Tomi los tenemos que cuidar porque esto recién arranca”, explicó Gutiérrez. En el caso de Ferreira, el entrenador hizo referencia a la molestia que arrastra en el hombro y dejó claro que no existe intención de asumir riesgos innecesarios.
“Si yo te digo que llevamos siete meses y vamos con alguna dolencia, con alguna pequeña lesión, como puede ser el desgarrito que tiene en el hombro Santi, se puede arriesgar. Pero hoy no podemos arriesgar la salud de un jugador que perdería todo lo que es la pretemporada”, explicó.
Por eso ambos viajarán, pero continuarán con sus trabajos de recuperación. “Me parece bárbaro de parte de ellos que quieren estar con el plantel. Van a seguir trabajando, los kinesiólogos viajan, viajan con todos los aparatos que necesitan para que ellos hagan la rehabilitación”, detalló.
El objetivo está puesto un poco más adelante, en el estreno como local. “Y nos vamos a ir preparando para el 12, si Dios quiere, que puedan llegar a jugar y debutar en casa”, señaló.

Una vuelta especial
Más allá de lo estrictamente deportivo, el regreso de Gutiérrez a Atenas tiene un componente emocional imposible de separar del desafío profesional. El entrenador no necesitó demasiado tiempo para decidir cuando apareció la posibilidad.
“Para mí es un placer”, reconoció. Y recordó cómo se dio el contacto con la dirigencia: “La verdad te digo que cuando me llamaron Félipe (Lábaque) con Germán (Baralle), nos pusimos a hablar y me encantó”.
Antes incluso de recibir el llamado, Gutiérrez tenía definidos cuáles eran los únicos destinos que podían hacerlo volver a dirigir en la Liga Nacional. “Yo le había dicho a mi representante, porque tenía posibilidad de ir a otro equipo: ‘Mirá, yo los únicos dos lugares que quiero dirigir, si me llaman, son Atenas o Peñarol’”, contó.
La explicación para elegir a Atenas está directamente relacionada con su historia. “Atenas porque es como mi segundo hogar también”, señaló. Y agregó que Peñarol era la otra alternativa porque también es un club con el que se siente identificado.
Pero el llamado llegó. “Creo que pasaron dos o tres días y me suena el teléfono y era Felo. Entonces se dio, me puso muy feliz”, relató.
Ahora, esa identificación también supone una presión especial. Gutiérrez lo reconoce, aunque asegura que quiere manejarla de una manera muy concreta: absorberla él para liberar al plantel.
“También es una presión extra que yo la consumo por otro lado, porque para mí Atenas tiene que estar arriba siempre y no pasar sobresaltos y no pasar malos momentos”, sostuvo.
Su intención es que esa responsabilidad no recaiga sobre los jugadores. “Voy a trabajar para eso y la presión la quiero absorber yo para que los chicos se sientan tranquilos, puedan jugar y puedan disfrutar de lo que es Atenas”, afirmó.

Porque antes de ser entrenador, Gutiérrez fue uno de los jugadores que disfrutó de esa camiseta y de todo lo que significa Atenas para Córdoba. Y espera que sus dirigidos puedan comprenderlo. “Yo lo disfruté cuando jugué y creo que los chicos, si entienden a dónde están parados, que creo que lo entienden todos, van a disfrutar de lo que es esta camiseta y esta ciudad para jugar al básquet”, expresó.
Este lunes comenzará la competencia real. Ya no habrá amistosos, pruebas ni margen para medir el funcionamiento solamente por sensaciones. Quimsa será el primer examen y, desde allí, Atenas comenzará a buscar ese lugar entre los mejores que Gutiérrez se planteó como objetivo.
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