El riesgo país argentino trepó este lunes a 675 puntos básicos, con una suba de 4,17% respecto del cierre previo, y alcanzó su nivel más alto en lo que va de 2026. En medio de la caída de los bonos soberanos en dólares, el Gobierno atribuyó el incremento a la incertidumbre internacional y aseguró que cuenta con herramientas financieras para afrontar posibles escenarios de inestabilidad.
“Nosotros creemos que la suba del riesgo país obedece a la incertidumbre global”, sostuvo el vocero presidencial, Adrián Ravier, durante su conferencia de prensa habitual. Además, afirmó que la administración de Javier Milei está fortaleciendo la posición macroeconómica del país para enfrentar eventuales turbulencias.
El indicador elaborado por JP Morgan avanzó 27 puntos respecto de los 648 del cierre anterior, según los datos difundidos durante la jornada. De esta manera, acumuló un incremento de 11,2% en octubre y de 18,2% en lo que va del año. Un nivel similar se había registrado a fines de octubre de 2025, cuando cerró en 676 puntos.
Las herramientas que destacó el Gobierno
Ravier mencionó las reservas acumuladas durante los últimos 12 meses, los acuerdos de intercambio de monedas (swaps) con China y Estados Unidos y las operaciones de futuros, entre otros instrumentos que podrían utilizarse ante un escenario de inestabilidad.
“Estos instrumentos, de ser necesario, se pueden utilizar. No creemos que sean la causa del impacto del riesgo país”, señaló el funcionario, quien también remarcó que el Gobierno busca consolidar la posición macroeconómica frente a la incertidumbre electoral.
El indicador mide la sobretasa que debe pagar un país para financiarse en los mercados internacionales respecto de los bonos del Tesoro estadounidense. Su aumento refleja una mayor percepción de riesgo y encarece el acceso potencial al crédito externo.
La deuda de 2027, en la mira del mercado
Más allá de los factores internacionales, los analistas advierten que las dudas locales también presionan sobre los activos argentinos. Entre las principales preocupaciones figuran la incertidumbre política de cara a las elecciones de 2027, la evolución de la actividad económica y la disponibilidad de dólares para afrontar los vencimientos de deuda del próximo año.
Aunque el Gobierno mantiene el superávit fiscal y logró renovar sus obligaciones en pesos, los inversores esperan señales más concretas sobre el origen de las divisas necesarias para cumplir con los compromisos externos. En la última licitación del Tesoro, el rollover en moneda local alcanzó el 136%, mientras que Finanzas dejó afuera una emisión del Bonar 2029 en dólares cuya tasa implícita rondaba el 12%.
En paralelo, el Banco Central intensificó las compras de divisas y las reservas brutas superaron los US$ 50.000 millones. Sin embargo, esa mejora todavía no despeja las dudas del mercado sobre la capacidad de sostener la acumulación de dólares y afrontar los pagos previstos para 2027.
Bonos y acciones operaron en baja
La escalada del riesgo país estuvo acompañada por nuevos retrocesos de los títulos soberanos en moneda extranjera. Entre los Bonares, las bajas llegaron al 1,4%, mientras que los Globales registraron caídas de hasta 0,8%, según los datos difundidos durante la rueda.
También predominó la tendencia negativa entre las acciones argentinas que cotizan en Wall Street. En ese contexto, el mercado sigue atento tanto a las señales políticas locales como a la evolución de las tasas internacionales, en un escenario atravesado por las dudas sobre la inflación de Estados Unidos y las próximas decisiones de la Reserva Federal.









