Una sentencia con polémicas
Cuando se terminó de leer el veredicto en el tercer piso de los Tribunales de Villa Dolores, algunos en el Centro Cívico deben haber respirado aliviados. Oscar González fue condenado como culpable por la tragedia vial que se cobró la vida de la docente Alejandra Bengoa y dejó con graves secuelas a dos adolescentes.
El alivio es porque una absolución hubiera sido un golpe político difícil de absorber y hubiera instalado en la conversación social la hipótesis de la impunidad de los poderosos.
Antes de la lectura de la sentencia, el vocal Santiago Camogli hizo un fuerte llamado de atención a los letrados querellantes a quienes les reprochó no ajustarse al Código Procesal y a deficiencias en la presentación de las pruebas y también reprobó actitudes misóginas contra la fiscal Analía Gallarato. Un abogado local matizó ambas referencias: “Hay mucho encono entre los jueces y el abogado Romero Marcón, se maltratan cada vez que pueden en alegatos, escritos o en apariciones en los medios. Lo de la fiscal responde a expresiones que se hicieron en dos radios locales que, algunos dicen, son propiedad del ex legislador”.
Otro abogado, desde Córdoba y en caliente, sumaba un dato que le aporta su experiencia litigante: “Una condena a 3 años de cumplimiento condicional suele ser muy difícil de conseguir. Hay que pelearla bastante. Me llamó la atención porque no suele ser lo común y menos en casos de alta exposición”.
Militantes mareados
Dos peronistas que militan en el PJ Capital no guardaron su opinión ante un periodista cuando les preguntó, informalmente, cómo veían las señales de largada de campaña comenzando a raspar a Milei.
“No se entiende nada porque el gobernador viaja a Buenos Aires a pegarle al presidente y la orden es bajar ese mensaje a la militancia. Pero no pasó ni una semana y en el Congreso le dimos los votos o las abstenciones para que duerman leyes importantes o activen otras”.
El pejotista se refiere al proyecto para aliviar a las familias endeudadas que volvió a comisión por 121 votos a favor, 117 en contra y cinco abstenciones; las de Juan Schiaretti, Alejandra Torres, Carolina Basualdo, Carlos Gutiérrez e Ignacio García Aresca (recién llegado de Río de Janeiro). Lo mismo pasó con la sanción de la ley de propiedad privada (también se abstuvieron). Luego votaron en contra del proyecto de Ley de Discapacidad.
“Nos piden que salgamos a militar el alivio para los endeudados en Córdoba y votan en contra en Diputados. Es muy difícil hacer campaña si no sabés en qué bando peleás y qué ideas defendés” dijo amargado.
Lealtades y traiciones
Como sucedió pocas veces, la elección por los lugares de los abogados en el Consejo de la Magistratura dejó muchas consideraciones políticas, heridas abiertas y pases de factura.
Una mesa del bar de Tribunales II fue el lugar donde varios letrados -algunos con pasado político- comentaban la elección. “Donde Llaryora ve un espacio de poder, corre y lo ocupa. Armó una lista y, aunque algunos creen que perdió, en realidad ganó a futuro una banca porque Levene y Aráoz se turnarán para ejercer. En dos años un hombre suyo estará eligiendo jueces federales” dijo uno de ellos.
Otro, con una mirada más conservadora, se preguntaba: “¿es buena idea alinear al Colegio de Abogados detrás de un frente que tiene como armador al Tano Angelici?”
Luego de la presentación de las listas, semanas atrás, el llaryorismo declaró a Eduardo Bittar como enemigo, porque siempre lo ubicaron dentro del amplio espectro del cordobesismo. “Prepárense para la elección que viene en el Colegio, porque el Panal va a trabajar para que vuelva Nacho Segura y la institución va a ser un botín político” dijo, para terminar, uno de los letrados.









