El concurso Fotógrafo de Vida Silvestre del Año 2026 distinguió al italiano Federico Veronesi por una fotografía en blanco y negro que muestra a un elefante adulto levantando con su trompa el cuerpo sin vida de su cría. La imagen, que retrata una escena de duelo animal, recibió el máximo galardón de uno de los certámenes de fotografía de naturaleza más reconocidos del mundo.
La fotografía muestra al ejemplar adulto sosteniendo a la cría muerta, con las patas y la cabeza hacia abajo, en una escena captada al aire libre y con el fondo desenfocado. El registro fue elegido por su capacidad para documentar un comportamiento animal en un momento de gran impacto emocional.
Una imagen tomada con un celular también fue premiada
Entre las fotografías distinguidas en esta edición se encuentra la de Amelie Davis, una joven británica que ganó en la categoría de 10 años o menos. Su imagen congela el instante en que un abejorro cardador común extiende sus alas antes de posarse sobre una flor.

La fotografía fue tomada en Surrey, Inglaterra, durante un almuerzo familiar. Davis observó un grupo de flores rodeado de abejorros y le pidió el teléfono inteligente a su padre para capturar la escena.
La joven creyó que el insecto ya se había posado cuando tomó la foto, pero descubrió que había registrado el momento exacto del vuelo. Según contó a la BBC, la sorpresa al ver el resultado fue determinante para valorar la imagen.
El reconocimiento demuestra que no es imprescindible contar con equipos profesionales para participar en este tipo de concursos: la observación y la oportunidad también pueden ser decisivas.
La exposición abre en Londres
Las fotografías ganadoras del Fotógrafo de Vida Silvestre del Año 2026 integran la exposición anual que se inaugura el viernes 16 de octubre en el Museo de Historia Natural de Londres, donde el público puede conocer las imágenes seleccionadas.
El certamen reúne trabajos que documentan la diversidad de la fauna y distintos comportamientos de los animales en sus hábitats. La selección incluye desde escenas de gran intensidad emocional, como la de Veronesi, hasta registros de pequeños insectos captados en pleno movimiento.









