Un ingeniero electromecánico residente en Anisacate, en el departamento Santa María, se prepara para un nuevo viaje internacional a bordo de un vehículo alimentado por residuos orgánicos secos y carbonizados. El objetivo es partir hacia Brasil en los próximos meses, con el motor ya adaptado y el recorrido planificado.
El proyecto es impulsado por Edmundo Ramos, quien desde hace más de 15 años trabaja en un sistema que convierte restos vegetales en gas combustible. Según relató a la prensa, el vehículo ya completó recorridos extensos en distintas provincias argentinas para probar su funcionamiento.
Cómo funciona el sistema
El automóvil utiliza un gasificador que transforma residuos orgánicos secos en gas capaz de alimentar el motor. Entre los insumos se incluyen cáscaras, carozos, restos de poda y desechos vegetales con alto poder calorífico.
El proceso requiere control de temperatura, filtrado del gas y una mezcla precisa de aire y combustible. Una vez estabilizado, el vehículo puede alcanzar una autonomía cercana a los 500 kilómetros por carga, aunque el viaje prevé tramos más cortos con paradas programadas.
De acuerdo con el desarrollador, no todos los residuos generan el mismo rendimiento, por lo que se realiza una clasificación previa para asegurar potencia y estabilidad durante la marcha.
El sistema no fue patentado ni comercializado. Ramos difundió planos y experiencias con la intención de que el conocimiento pueda replicarse en otros lugares. Durante recorridos anteriores, el vehículo generó interés en distintas localidades, donde vecinos colaboraron con residuos vegetales, espacios de trabajo y consultas técnicas.
Para el viaje hacia Brasil, el ingeniero prevé una salida desde Córdoba con paradas técnicas y de abastecimiento. Su esposa lo acompañará hasta la frontera y luego continuará el trayecto en solitario, salvo que se sumen acompañantes.
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Convocatoria para el viaje
El conductor busca un copiloto con licencia de conducir o incluso otros vehículos que quieran integrar una caravana experimental. El acompañamiento implica compartir gastos básicos y adaptarse a un ritmo de viaje que incluye paradas frecuentes para cargar material orgánico.
El recorrido no tiene una fecha fija de regreso y dependerá del desempeño del sistema y de las condiciones del trayecto. El objetivo principal es demostrar en ruta el uso de residuos como fuente energética y difundir el funcionamiento del vehículo en distintas ciudades.
Fuente: Noticias ambientales.
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