Un estudio realizado por investigadores del Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) reveló que personas sin formación científica lograron identificar 99 especies de plantas que no habían sido registradas previamente en la provincia. Los hallazgos surgieron a partir de fotografías tomadas por usuarios y subidas a la plataforma de ciencia ciudadana ArgentiNat, el nodo local de iNaturalist.
El trabajo, publicado en la revista científica Flora, analizó más de 25 mil observaciones de plantas vasculares realizadas por cerca de 1.300 participantes, entre aficionados, estudiantes e investigadores. Los registros, que incluyen fecha y ubicación, fueron comparados con datos de colecciones botánicas tradicionales y con la obra más completa sobre la flora de Córdoba.
Según los resultados, hasta junio de 2025 se habían documentado más de 1.300 especies en la plataforma, lo que representa aproximadamente la mitad de la flora conocida en la provincia. Para los investigadores, este volumen de información, generado en pocos años, se acerca a lo que la ciencia tradicional logró recopilar durante más de un siglo.
“El crecimiento de los registros es asombroso y tiene la ventaja de estar disponible en tiempo real”, explicó Lucas Carbone, investigador del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV) y uno de los autores del estudio. Se trata, además, de uno de los primeros trabajos del Sur global que utiliza datos de ciencia ciudadana para el estudio de plantas.
El análisis también permitió identificar tendencias en la biodiversidad local. Muchos de los nuevos registros corresponden a especies exóticas, lo que refuerza la hipótesis de que los procesos de invasión biológica están en expansión. Entre ellas se destacan ciertos cactus, suculentas del grupo Kalanchoe y leguminosas como Leucaena leucocephala y Spartium junceum, con antecedentes de comportamiento invasor en otras regiones.
“La aparición de estas especies obliga a revisar qué plantas se cultivan en jardines y espacios urbanos, ya que muchas veces ese es el punto de partida de las invasiones”, advirtió Carbone.
Al mismo tiempo, se detectaron cambios en la distribución de especies nativas, posiblemente vinculados al cambio climático o a transformaciones en el uso del suelo. Sin embargo, el estudio también señala la ausencia de algunas especies raras previamente registradas, lo que podría indicar tanto falta de observación como posibles extinciones locales.
El contexto provincial agrega preocupación: en las últimas décadas, Córdoba perdió gran parte de su bosque nativo y numerosos ecosistemas fueron reemplazados por áreas productivas. En ese escenario, contar con información actualizada sobre la flora resulta clave para diseñar políticas de conservación.
Los investigadores destacan que la ciencia ciudadana se consolida como una herramienta en expansión, capaz de generar bases de datos masivas y abiertas. A nivel global, más de 300 millones de observaciones en plataformas como iNaturalist ya son utilizadas en estudios científicos.
“La ciencia ciudadana conecta a las personas con la naturaleza y aporta información clave para pensar estrategias de conservación”, concluyó Carbone.
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