Un hospital de Barcelona informó este lunes la realización de un trasplante facial inédito a nivel mundial, ya que la donante había decidido ceder su rostro antes de someterse a un procedimiento de muerte asistida. La intervención se concretó en el Hospital Universitario Vall d’Hebron y fue calificada como de alta complejidad.
La receptora es una paciente con una severa desfiguración facial, mientras que la donante había manifestado de forma expresa su voluntad de donar órganos para salvar o mejorar la vida de otras personas antes de acceder a la eutanasia, permitida en España desde 2021.
Una intervención inédita y de alta complejidad
El equipo médico del Hospital Vall d’Hebron llevó adelante la cirugía, que se extendió por más de 20 horas. Según se informó, el objetivo no fue únicamente estético, sino también la recuperación de funciones esenciales como el habla, la deglución y la visión.
La paciente receptora, identificada solo como Carme, había sufrido necrosis del tejido facial a raíz de una infección bacteriana causada por la picadura de un insecto, lo que afectó gravemente su calidad de vida. “Estoy en casa y a veces estoy mirándome en el espejo, haciendo las muecas como diciendo ‘ya me parezco más a mí, ya empiezo a parecerme más’”, expresó durante una conferencia de prensa, al tiempo que aseguró que su evolución es positiva.

En este tipo de trasplantes, el donante y el receptor deben cumplir criterios estrictos, como ser del mismo sexo, tener el mismo grupo sanguíneo y un tamaño de cabeza similar.
Marco legal
Las autoridades sanitarias señalaron que el procedimiento fue posible gracias a la Ley de Eutanasia, que habilita a quienes optan por la muerte asistida a ejercer también su derecho a la donación. Hasta el momento, estas prácticas se habían limitado a órganos sólidos y no a estructuras complejas como el rostro.
España, con 49,4 millones de habitantes, es líder mundial en trasplantes desde hace más de 30 años y, en 2021, se convirtió en el cuarto país de la Unión Europea en legalizar la eutanasia. Desde el hospital destacaron que la evolución de la paciente se encuentra dentro de los parámetros esperados.
La coordinadora de trasplantes, Elisabeth Navas, subrayó el gesto de la donante y afirmó que demostró “un grado de madurez que deja sin palabras”. “Alguien que ha decidido dejar de vivir dedica una de sus últimas voluntades a una persona desconocida y le da una segunda oportunidad de esta magnitud”, sostuvo.
El caso vuelve a posicionar a España a la vanguardia en materia de trasplantes y abre el debate sobre la ampliación de los protocolos de donación en contextos de muerte asistida, según señalaron especialistas del ámbito científico.









