Las 5 series del 2019

Este ranking arbitrario rescata 5 series que comenzaron en el 2019. Mucho cómic, mucho fantasy y sci-fi y nada de Netflix

The Mandalorian; Disney

A la fecha se han emitido 7 capítulos, pero bastan para colocarla entre lo más alto del año. La primera adaptación real-action serial del universo Star Wars es oscura: un cazarecompensas da vueltas por las partes más bajón de la galaxia, los planetas villa donde la pobreza y la degradación son bandera, y trata de sobrevivir como puede. Grata revisitación del universo de Lucas, pero bajo otra luz y otro código. Las tinieblas de esta versión se disipan con una de las ocasiones más tiernas del año serial: un Yoda bebé que se volvió meme inmediato y conmueve a todos por igual. Un dato relevante: Werner Herzog actúa, y la rompe.

The Mandalorian; Disney

A la fecha se han emitido 7 capítulos, pero bastan para colocarla entre lo más alto del año. La primera adaptación real-action serial del universo Star Wars es oscura: un cazarecompensas da vueltas por las partes más bajón de la galaxia, los planetas villa donde la pobreza y la degradación son bandera, y trata de sobrevivir como puede. Grata revisitación del universo de Lucas, pero bajo otra luz y otro código. Las tinieblas de esta versión se disipan con una de las ocasiones más tiernas del año serial: un Yoda bebé que se volvió meme inmediato y conmueve a todos por igual. Un dato relevante: Werner Herzog actúa, y la rompe.

Watchmen; HBO

Damon Lindelof (ex Lost) se mete con un tótem: una secuela del cómic de Alan Moore (que detesta que filmen sus obras) destinada desde todos los ángulos a fallar y sin embargo, quizás a fuerza de ir a fondo en lo extraño, brilla. Años después del tercer mandato de Nixon y de la invasión alienígena que alía a USA con la URSS y cancela la guerra fría los vigilantes enmascarados son empleados por la policía, que a su vez también anda enmascarada para evitar que los rastreen fuera de servicio. Jeremy Irons es Ozymandias, viejo y casi senil, embroncado con que nadie le reconozca que fue él quién salvó el mundo en 1985, el diario de Rorschach devino en biblia de supremacistas blanco y el Dr. Manhattan está exiliado. Plagada de sutilezas y detalles sembrados con maestría, logra continuar tanto la novela como la película de Snyder con una madurez inusitada. Mención aparte al capítulo 6, quizás el mejor capítulo de cualquier serie del año.

Years and years; BBC & HBO

Russel T. Davies (ex Docto Who) combina las preocupaciones paranoides de Black Mirror con la narración de una familia a través del tiempo y logra un trabajo coral y reflexivo sobre nuestro inminente futuro, en un género aún poco explorado: el dramón sci-fi.

Casi todo ocurre entre el 2023 y el 2035. Veremos a los Lyons, una familia de Manchester, atravesar la encarnación de problemáticas que hoy se vislumbran como latentes, como la freelancerización uberizada del mercado laboral, las crisis bancarias (lo que en Argentina pasó en el 2001 aquí pasa en el 2024), los conflictos con lo transhumano (hay una bellísima escena en el capítulo 1, en el que la hija menor no sabe cómo explicarles a los padres lo que le pasa, y los padres investigan su historial y la encaran y le dicen que está todo bien si ella quiere cambiar su sexo, que la van a apoyar y ella les explica que es trans, pero no sexual, sino humana, y que quiere deshacerse de su cuerpo y meter su cerebro en una máquina: los padres se escandalizan como si se enteraran de que su hijo es gay hace veinte años), los campos de concentración con inmigrantes en una Europa cada vez más cerrada, diezmada por crisis ambientales, alimentarias y políticas: todo está en colisión en 5 años al punto de que los personajes rememoran el 2010 como un distante edén en el que no supieron darse cuenta de que eran felices.

La narración sigue, además de a la familia Lyons, a Emma Thompson (sublime) que encarna el ascenso de una política que llega al poder por fuera de los partidos usuales, capitalizando el desencanto por las tradiciones que hastía a los votantes, y que se revela, paso a paso, cada vez más de ultraderecha. Como en la frase de Zizek, el capitalismo persiste a través de los imaginarios del inminente fin del mundo, y la vida se adapta como puede, y se hace lugar entre las piezas que diseñamos para construir nuestro propio horror.

Good Omens; Amazon

Neil Gaiman es el showrunner de esta mini-serie sobre el apocalipsis. Basada en la novela que Gaiman y Terry Pratchett escribieron hace casi 30 años (Gaiman cuenta que Pratchett en su lecho de muerte le pidió que haga la serie) la historia sigue la amistad de un angel y de un demonio desde el principio de los tiempos hasta el fin de todo. Ambos son sibaritas y dandys y pasan sus días bebiendo y charlando hasta la llegada del anticristo (un niño de 11 años con pocas ganas de acabar con el mundo, pero los mandatos familiares, etc). Como para que los placeres de la conversación y el vino persistan es necesario que el mundo siga existiendo, se alían para evitar el fin del mundo, pero pronto se dan cuenta de que tanto en el paraíso como en el infierno quieren que ocurra la guerra entre angeles y demonios porque sin guerra no hay un ganador, ni batalla ni gracia ni razón de existir para los ejércitos divinos y demoníacos y tanto Dios como el Diablo caen en la obsolescencia.

La trama de Good Omens es inusual de principio a fin, y compone la guerra menos bélica y más literaria de la TV. David Tennant (Doctor Who, Jessica Jones, Broadchurch,etc) es el demonio y Michael Sheen (Masters of sex) el angel. Encima Jon Hamm (Mad Men) es el arcangel Gabriel, Mireille Einos (The Killing) como una de las motoqueras del apocalipsis, Benedict Cumberbacht (Sherlock) es el diablo y todo es narrado por Dios, en la voz de Frances Mcdormand (Fargo).

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