jueves 23 de julio
  • Iniciar Sesión
  • Regístrate Gratis
SECCIONES
Hoy Día Córdoba
 🗞️  EDICIÓN PAPEL GRATIS 
  • Inicio
  • Hoy Córdoba
  • Hoy País
  • Hoy Mundo
  • Análisis
  • Política
  • Economía y Negocios
  • Deportes
 
Sin resultados
Ver todos los resultados
 
  • Inicio
  • Hoy Córdoba
  • Hoy País
  • Hoy Mundo
  • Análisis
  • Política
  • Economía y Negocios
  • Deportes
 
Sin resultados
Ver todos los resultados
 
Hoy Día Córdoba
Inicio Cultura

Los jardines circundantes

Hoy Dia CórdobaPorHoy Dia Córdoba
16 de septiembre de 2020
Los jardines circundantes

Quería comprar (reponer) esa novela de Krasznahorkai perdida en el trolebús, Melancolía de la resistencia”, antes de que Krasznahorkai ganara el premio Nobel y yo perdiera una apuesta. ¡Mi prisa se notaba en la economía de mis distracciones! (Todas en el sentido de la inercia). Quiero decir: perder (yo había apostado por Anne Carson) contra la misma persona –lector cejijunto, cetrino– que me la había recomendado ahora, más de 10 años después. El estado actual de cosas –postulaba este devoto muyahidín del Juani” Saer, lleno, por cierto, de un malhumor dignificante–, había sido nombrado por Krasznahorkai a finales de los 80 con una frase que ahora se tomaba la molestia de pegar en un mensaje incontestable: «Mencionaban un caos que proliferaba sin freno, la imprevisibilidad de la vida cotidiana, la inminente catástrofe, pero sin tomar conciencia, según él, del peso de sus terroríficas palabras, porque, a juicio de Valuska, esos temores epidémicos no provenían de la certeza referida a la llegada inevitable de una desgracia que día tras día parecía más real, sino de una enfermedad consuntiva de la imaginación que se asustaba a sí misma, enfermedad que al fin y al cabo sí podía provocar una desgracia». Había leído esa novela en otra vida, esnob y un poco escénico, saltándome páginas, con entera distracción, al punto de haberla olvidado en el ámbito más adecuado –al menos en esta ciudad atroz pero soleada– para leer plomizas anti-Heimat-Roman de la Europa danubiana, exultantes de lenta, desesperada euforia. Del blackout y de los años conservaba el mal sabor de boca de algún juicio severo, soportado casi con toda seguridad en nuestros dos procónsules: Thomas Bernhard y Peter Handke.

Los ingleses, que nos legaron a Thomas Bernhard, y representando Londres, asimismo, más allá de que Bernhard publicara en Nueva York, el placet global de Krasznahorkai, escritor ignorado a tal punto en Hungría que solo había cosechado dos premios nacionales, el Márai Sandor y el József Attila, antes de ser descubierto en Fleet Street. Insisten los ingleses menos en confundirlos que en modularlos con una pasión casi senil, sin que tercie el adversario natural, homeopático, de Thomas Bernhard. Quiero decir: su aborrecido Peter Handke (que, en buena medida, se lo debemos a los franceses). No obstante, en el recorte rápido, Krasznahorkai para el oído argentino suene más al segundo: «Dejó que el viento le avivara la piel bajo el abrigo enguatado que se abría a cada movimiento, y aunque los pies desnudos enseguida le empezaron a arder en los zuecos, ni se le ocurrió acelerar el paso». Prescindiendo de toda transición, el periodo podría continuarse, consolidarse en Handke: «El viento, tan fuerte que al andar le desabrochaba la chaqueta, era agradablemente cálido, interrumpido por rachas heladas que dejaban en la boca sabor a nieve». Habría que ver no obstante en qué medida todas estas traducciones no suenan a Handke con deliberación. A saber, de qué modo se comporta el oído cuando reconoce un hábito acústico inculcado por una moda ya sustituida.

Fue Constantino Bértolo quien contrató la primera traducción de Sebald al castellano para Debate, Vértigo”, que aún no conocía versión inglesa, cuando Harvill Press ya había publicado en Londres Los emigrados” y Los anillos de Saturno”. Como Thomas Bernhard, Sebald, apenas dos años menor que Handke, nos llega vía Londres. De Los anillos de Saturno” Bértolo dirá que es un libro «profundamente conservador» (el adverbio no impone un énfasis sino un contrasentido) y hará extensiva a Sebald la misma malice que aplica sobre ciertas profundidades de Handke: «alta cursilería». Especie de apropiación mitigada, divertida, de aquella otra «palabra despiadada» que Nabokov atribuirá a la lengua rusa en el Gogol” que escribe por encargo de New Directions, a finales de los 30, y a la que solo una falacia de énfasis podría reducir la obra de cualquiera de estos autores ejemplarmente humanistas. «El poshlust –dirá Nabokov– no es solo aquello obviamente de segunda, sino también lo falsamente importante, lo falsamente inteligente, lo falsamente atractivo».

Cómo se asume la averiguación explícita del Mal sin ser un Santo o sin ser Céline es algo tan difícil de matizar como fácil de pasar por alto. Como conducta literaria, además de ontológicamente inocente, es algo riesgosa: puede convertir las buenas intenciones en buenas maneras. No creo que mi antipatía por el vanguardismo exhibicionista del análisis hecho por Arno Schmidt del momento de la destrucción (de la devastación y del horror de las bombas aliadas cayendo sobre Alemania) proceda de una posición fundamentalmente conservadora en cuanto a forma y lenguaje –escribe Sebald–, porque en contraposición a esos ejercicios de dedos…” Sebald es un profesor de literatura europea, oscuro en la medida en que lo es de la Universidad de East Anglia. Su mythe personnel saluda a un somormujo, a un okapi –en ningún caso a un ruiseñor– de los campus. Arno, en el desdén de Sebald, es un artesano. Diligente y obstinado a la vez en su trabajo de marquetería lingüística”. (Habría que ver en qué medida el tono de perdonavidas no es por todo atribuible a la traducción de Miguel Sáenz, histórico traductor de Bernhard).

Cosa curiosa: Coetzee, maniatado por la misma paradoja, lee a Sebald con una desconfianza análoga (como si Sebald buscara sus límites en Arno): «La densidad de su textura amenaza abrumarme, tal como la textura del mundo, supongo, amenaza con abrumar al propio Austerlitz». El pasaje está en la correspondencia con Arabella Kurtz que publicó hace unos años El hilo de Ariadna, donde Coetzee, lejos de cancelar, abre la lectura a partir de la reserva. Cosa todavía más curiosa: Sebald respecto de Arno supone exactamente lo mismo. «Sin duda la intención del autor es poner de algún modo de manifiesto el remolino de la destrucción mediante un lenguaje desquiciado». Esta servidumbre –desde luego– es una vieja fantasía realista.

Arno Schmidt, es cierto, nos llega vía París (Juillard, 1962, 1965; Minotauro, 1967) pero se lo debemos menos a los franceses (o a Cortázar) que a Paco Porrúa. En Francia no volverá a prensas durante casi treinta años. En Buenos Aires, Porrúa, y después, una vez mudara Minotauro a España en los 70, sobre todo Julián Ríos, desde Fundamentos, insistirán, a ciegas. Será este último quien ponga un acento sobre los peligros que acechan en las profundidades: «Sebald no vio o no quiso ver que Schmidt rescataba de las llamas de los autos de fe nazis y de las censuras de los realismos socialistas y capitalistas de las dos Alemanias el fuego de la escritura de los expresionistas». Autrement: la verdad imita al arte degenerado. Por cierto: pegado a Krasznahorkai estaba Alfred Kubin, «como una mariposa rara, frágil, concentrada en su vuelo, en un bosque en llamas». Cerré el ejemplar recobrado sobre el silencio perturbador, vigilante, del posnet.

Compartir en WhatsAppCompartir en FacebookCompartir en Twitter

Noticias relacionadas

La memoria, los vínculos y la historia en la obra de María Teresa Andruetto
Cultura

Literatura. La memoria, los vínculos y la historia en la obra de María Teresa Andruetto

22 de julio de 2026
Plas Johnson, el saxofonista detrás de un sonido que quedó para siempre
Cultura

Pantera Rosa y mucho más. Plas Johnson, el saxofonista detrás de un sonido que quedó para siempre

22 de julio de 2026
El arte como razón para un segundo encuentro
Cultura

A puertas abiertas. El arte como razón para un segundo encuentro

22 de julio de 2026
Don Arturo: el gran pensador, el hombre del último duelo argentino
Cultura

Historias. Don Arturo: el gran pensador, el hombre del último duelo argentino

22 de julio de 2026
Ganá entradas con Hoy Día Córdoba Ganá entradas con Hoy Día Córdoba Ganá entradas con Hoy Día Córdoba

Noticias más leídas

Saber perder: la Selección en el centro de las teorías conspirativas

Universo paralelo. Saber perder: la Selección en el centro de las teorías conspirativas

PorJuan Ignacio de Rezendes
22 de julio de 2026
1

Brigadistas cordobeses participaron de una misión internacional de rescate en Venezuela.

Recursos. Bomberos de Córdoba denuncian que la Nación debe más de $59.000 millones

PorPriscila Perez
22 de julio de 2026
0

privadas

Este miércoles. Salarios en cuotas y deudas: trabajadores de clínicas privadas hacen paro de 24 horas

PorNaitria
22 de julio de 2026
0

Marcos Vázquez: Buscamos mejores condiciones para los trabajadores del volante

Proyecto de ordenanza. Marcos Vázquez: Buscamos mejores condiciones para los trabajadores del volante

PorGuillermo Vagliente
22 de julio de 2026
0

Los dueños de Metalfor negocian el despido del personal

Crisis industrial. Los dueños de Metalfor negocian el despido del personal

PorMartín Iparraguirre
21 de julio de 2026
1

Últimas destacadas

Fútbol

Belgrano y un debut histórico, en su casa, ante Rosario Central

6 horas atrás
Espectáculos

La cellista cordobesa que ganó una beca en EE. UU. y necesita ayuda para viajar

9 horas atrás
Sucesos

Ordenan la captura internacional de un ciudadano polaco acusado de femicidio

10 horas atrás
Nacional

La justicia de EE.UU. avanza en la investigación de las cuentas de la AFA

10 horas atrás
+ Seguí a Hoy Día Córdoba en Google News Google News
Hoy Día Córdoba

Medio de comunicación de la ciudad de Córdoba, Argentina. Periodismo con agenda propia.

Secciones

  • Agrietados
  • Ambiente
  • Análisis
  • Análisis internacional
  • Automovilismo
  • Autos
  • Azar
  • Basquet
  • Boxeo
  • Ciencia
  • Club de la Porota
  • Columnistas
  • Córdoba
  • Cuaderno de bitácora
  • Cuentos de Verano
  • Cultura
  • Cultura y tecnología
  • Deportes
  • Economía y Negocios
  • El centinela ciego
  • El Imperdible
  • El ojo de Horus
  • El Transeúnte Insomne
  • En las redes
  • Espectáculos
  • Estilo y Bienestar
  • Finanzas
  • Fútbol
  • Gastronomía
  • Gente
  • Golf
  • Hablemos un poco
  • Hacia la tierra sin mal
  • Hockey
  • Hoy Comunidad
  • Hoy Córdoba
  • Hoy Día Clip
  • Hoy Mundo
  • Hoy País
  • Humor
  • Información
  • Información General
  • Mascotas
  • Nacional
  • Negocios y empresas
  • Política
  • Política Cordobesa
  • Rugby
  • Salud
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Tapa del día
  • Tecnología
  • Tenis
  • Turismo
  • Un pedante en delantal
  • Voley

Institucional

  • Inicio
  • Staff
  • Edición Impresa
  • Registro Gratuito al News
  • Suscripción al Diario Papel
  • Juegos
  • Sorteos
  • Política de privacidad
  • Contacto
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 1997-2026 - Hoy Día Córdoba - Todos los derechos reservados. Desarrolla: Daskalos.

¡Bienvenido de nuevo!

Iniciar sesión con Google
ó

Inicie sesión en su cuenta a continuación

¿Contraseña olvidada? Registrarse

Crear cuenta

Registrarse con Google
ó

Complete los siguientes campos para registrarse

Campos obligatorios. Iniciar sesión

Recupera tu contraseña

Ingrese su nombre de usuario o dirección de correo electrónico para restablecer su contraseña.

Iniciar sesión
Sin resultados
Ver todos los resultados
Registrate al news
  • Hoy Día Mundial ⚽
  • Hoy Córdoba
  • Ambiente
  • Análisis
  • Autos
  • Azar
  • Ciencia
  • Columnistas
  • Cultura
  • Deportes
  • Economía y Negocios
  • Espectáculos
  • Estilo y Bienestar
  • Gastronomía
  • Gente
  • Hoy Comunidad
  • Hoy Día Clip
  • Hoy Mundo
  • Hoy País
  • Humor
  • Mascotas
  • Política
  • Salud
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Tecnología
  • Turismo
  • Edición Impresa
  • Hoy Día Podcasts
  • Hoy Día Juegos
  • Iniciar Sesión
  • Registrarse

© 1997-2026 - Hoy Día Córdoba - Todos los derechos reservados. Desarrolla: Daskalos.