En el marco del Día de las Bibliotecas Populares, que se conmemora cada 23 de septiembre en Argentina a partir de la promulgación de la Ley N.º 419, impulsada por Domingo Faustino Sarmiento en 1870, las instituciones comunitarias del país vuelven a poner en agenda su rol territorial.
En la ciudad de Córdoba, la Biblioteca Popular Bella Vista, ubicada en la esquina de Rufino Zado 633 y José de Iriarte, sostiene desde hace más de 36 años un proyecto social y cultural que excede la circulación de libros. En diálogo con este medio, Vico Chudnobsky Paredes, coordinadora del área de Comunicación de la biblioteca, contó cómo un equipo de seis personas, junto a talleristas, colaboradores y organizaciones del barrio, mantiene en funcionamiento un espacio de encuentro, formación y construcción comunitaria en el sector sur de la capital provincial.
Un espacio abierto en el corazón del barrio
La biblioteca permanece abierta de lunes a viernes en doble turno, de 10 a 13 y de 16 a 19 horas. Cuenta con un fondo bibliográfico de aproximadamente 27.000 libros, que abarcan diversas temáticas y edades. Para llevarse libros a sus domicilios, cualquier persona puede asociarse presentando su DNI y abonando una cuota social no excluyente de 1.000 pesos. Además, la institución descentraliza su atención mediante un puesto de libros que se instala cada 15 días, los jueves, en la Feria de los Naranjos, ubicada en las calles Padre Lozano y Gómez Carrillo.
El funcionamiento diario está a cargo de un equipo integral de seis personas, dos de ellas dedicadas al área de Comunicación. Vico explicó la concepción de trabajo de la entidad: «Nos organiza el compromiso de transformar la realidad social y política del barrio y defender los derechos, hacer comunidad, construir conocimiento colectivo desde y para lo popular».
En esa misma línea, sobre el enfoque educativo y cultural del espacio, remarcó: «La clave es entender el conocimiento como un bien social, que es un producto del desarrollo de la humanidad, y trabajamos para desarrollar esa circulación y generar esa apropiación colectiva con el barrio».
Servicios gratuitos, alfabetización y trabajo en red
La oferta de talleres de la Biblioteca Popular Bella Vista es totalmente gratuita y cubre distintas franjas etarias y necesidades comunitarias. Entre las propuestas se destaca la «Salita Mundo Mágico», un taller de literatura enfocado en las infancias que genera una continuidad generacional en el barrio: vecinos que asistieron durante su niñez concurren hoy con sus hijos. La grilla de talleres vigentes incluye ajedrez, guitarra, batucada, huerta, tejido integral, tejido a máquina, costura y arte y tecnología.
En materia de servicios y acceso a derechos, la biblioteca dispone de un espacio de formación tecnológica equipado con computadoras para que los vecinos realicen trámites o búsquedas de información, que permanece abierto los martes y viernes. Asimismo, ofrece un servicio de asesoramiento legal gratuito a cargo de un abogado los martes y jueves.
El trabajo de la biblioteca se articula de manera directa con otras organizaciones del territorio. En conjunto con la Fundación La Quadra, se gestiona la huerta comunitaria, con talleres de siembra y conservas los miércoles para adultos y los viernes para las infancias. Con la organización Red Puentes, centrada en el abordaje de consumos problemáticos y radicada en una de las dependencias del predio, se coordina un espacio de acompañamiento para mujeres los jueves por la tarde.
Según Vico, aunque en etapas previas la institución llegó a dictar hasta 70 talleres simultáneos —incluyendo instancias de producción audiovisual cuyos registros se conservan en su canal de YouTube—, la propuesta actual continúa manteniendo una oferta diversa mediante el trabajo voluntario y la articulación con talleristas.
Los orígenes de la biblioteca
La creación de la biblioteca fue impulsada por la gestora cultural y ensayista Susana Fiorito (1928–2025) y su compañero, el escritor Andrés Rivera (1926–2016), junto a militantes de la zona.
La apertura formal tuvo lugar el 4 de junio de 1990, orientada inicialmente a atender las necesidades de un barrio habitado por artesanos, obreros industriales, pequeños comerciantes y empleados públicos. El inmueble que ocupa actualmente, en la esquina de Rufino Zado y José de Iriarte, también tiene su propia trayectoria en Bella Vista. Antes de funcionar como biblioteca, allí funcionó el primer Centro Cultural del barrio y, posteriormente, un depósito de forrajes.
En 1989, el inmueble fue adquirido por la Fundación Pedro Milesi, lo que permitió avanzar con las refacciones a partir del trabajo voluntario de vecinos y allegados. Así, el espacio quedó preparado para la apertura de la biblioteca al año siguiente.
Desafíos económicos y el camino a la autogestión: nace el «Club de Amigxs»
Durante décadas, el sostenimiento económico de la estructura dependió del aporte privado de Susana Fiorito y de la Fundación Pedro Milesi. Tras el fallecimiento de Fiorito, el equipo de trabajo inició una transición orientada a fortalecer la autogestión financiera. Respecto al significado de mantener el espacio en funcionamiento, Chudnobsky Paredes agregó:
«Sostener la biblioteca es defender el derecho a la cultura, a la educación, al conocimiento. No es solo un espacio para venir y buscar libros, no es un depósito de libros, es un proyecto colectivo que se trabaja con gente del barrio, gente de afuera y otras organizaciones».
El Club de Amigxs se estructura como una red de aportes mensuales voluntarios con diferentes categorías: Semilla ($5.000), Raíz ($10.000), Brote ($20.000), Bosque ($30.000), Guardián/a de la Memoria ($50.000) y Socio/a Protector/a (más de $50.000), además de la opción de realizar aportes únicos. Sobre el objetivo de este sistema de suscripción, la coordinadora destacó que «garantiza que la biblioteca siga siendo un espacio abierto, gratuito, autónomo y vivo en el barrio».
Como parte del lanzamiento, este sábado 26 de septiembre se realizará un festival desde las 17 en la Plaza Víctor Brizuela, ubicada en Mayor y avenida Marcelo T. de Alvear, con entrada libre y gratuita. La jornada contará con música e intervenciones en vivo de Caicua, La Tunga Tunga, la Batuteca, los talleres de Guitarra y la Salita Mundo Mágico. También habrá una Estación Gráfica con propuestas de grabado, serigrafía e impresión en vivo, una suelta de libros y un Punto Amigx, donde los interesados podrán conocer las distintas categorías del Club de Amigxs y sumarse a la iniciativa.
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