El Premio Alfaguara de Novela, uno de los galardones de mayor trascendencia para una obra inédita escrita en español, fue para David Toscana. El escritor mexicano se quedó con la edición 2026 del reconocimiento por su obra “El ejército ciego”, seleccionada entre 1.140 manuscritos provenientes de todo el mundo hispano, de los cuales 171 fueron enviados desde Argentina.
La obra, que Toscana presentó bajo el seudónimo de «Kozaro el Escriba», le valió una dotación de 175.000 dólares (cerca de 147.000 euros), una escultura de Martín Chirino y la garantía de una publicación simultánea en España, Latinoamérica y Estados Unidos, prevista para finales de marzo.
El fallo del jurado, presidido por su compatriota Jorge Volpi y compuesto por figuras como la argentina Agustina Bazterrica —quien saludó coloquialmente al ganador con un «Che, felicitaciones, capo»—, destacó la novela como una “fábula oscura y poderosa”. Según el dictamen oficial, el texto se aleja del relato histórico convencional para ofrecer una lectura “simbólica, casi mítica, sobre la guerra, el poder y la resistencia”, definiéndola como una “gran épica de los vencidos”.
La trama recupera un cruento episodio histórico del año 1014 en los Balcanes: tras la batalla de Klyuch, el emperador bizantino Basilio II ordenó cegar a 15.000 soldados búlgaros, preservando la visión de uno de cada cien para que guiara al resto de regreso ante el zar Samuel. Narrada en primera persona, la historia mezcla testimonio, leyenda y humor negro. Sobre la elección del nombre, el autor fue categórico: “Me di cuenta de que no había otro título posible para esta novela que El ejército ciego”.
El escritor, nacido en Monterrey hace 64 años y ganador en 2023 del Premio Bienal Mario Vargas Llosa, sucede en el palmarés al argentino Guillermo Saccomanno. Respecto a su trabajo, detalló que su desafío literario fue narrar “aquello que se puede ver cuando no se tienen ojos”.
Durante el anuncio en Madrid, el ganador reflexionó sobre el sentido de su obra y la conexión con la actualidad. Toscana sostuvo: “Aunque escriba una novela que ocurrió hace 1012 años, sé que habla de nuestra época, así como los libros escritos hace mil años pueden hablar de nuestra época”.
El escritor también compartió su filosofía creativa citando a un maestro chileno. Toscana recordó: “José Donoso dijo que las novelas no se escriben, sino que se descubren”. Finalmente, definió al espíritu de su trabajo con una síntesis precisa: “Es un homenaje a la literatura”.









