El saxofonista estadounidense Plas Johnson, una de las figuras más reconocidas de la escena del jazz y de la música de sesión de Los Ángeles, murió a los 94 años. El músico, cuyo nombre quedó asociado para siempre al célebre solo de saxofón de La Pantera Rosa, falleció el pasado 15 de julio en Granada Hills, Los Ángeles, según informó el periódico Donaldsonville Chief, de su ciudad natal en Luisiana. La emisora de jazz KKJZ también confirmó la noticia y le dedicó un homenaje. Hasta el momento no se informó la causa de su muerte.
Johnson había nacido en 1931 en Donaldsonville, Luisiana, en una familia vinculada a la música. Su padre era saxofonista y fue quien le enseñó a tocar el instrumento. Más tarde, tras cumplir con el servicio militar en 1951, el músico asistió a la Westlake School of Music de Los Ángeles, aunque no llegó a completar sus estudios.
Su carrera discográfica había comenzado algunos años antes. En 1950 realizó su debut junto a su hermano Ray y posteriormente salió de gira con el cantante y pianista Charles Brown. Ya instalado en Los Ángeles, comenzó a consolidarse como músico de sesión y de directo, una actividad que le permitió trabajar junto a algunos de los principales artistas de la música estadounidense de mediados del siglo XX.
Entre ellos estuvieron Frank Sinatra, Nat King Cole, Marvin Gaye, Etta James, Ella Fitzgerald, B.B. King, Johnny Otis, Barbra Streisand y Elton John. Además, Johnson integró durante las décadas de 1950 y 1960 la orquesta de Henry Mancini, con quien volvería a encontrarse en una de las grabaciones más recordadas de su extensa trayectoria.
En 1963, Johnson participó en la grabación de The Pink Panther Theme, la composición de Mancini para la comedia policial La Pantera Rosa. Su interpretación, ágil y elegante, terminó convirtiéndose en uno de los elementos más reconocibles de la pieza y en una referencia del sonido jazzístico asociado a aquella película.
El éxito de la banda sonora acompañó la trascendencia de la película y de su música. El trabajo obtuvo tres premios Grammy y una nominación al Óscar a la mejor banda sonora original. Además, el American Film Institute la ubicó entre las 20 mejores bandas sonoras de todos los tiempos.
Sin embargo, el reconocimiento por aquella intervención no resume la trayectoria de Johnson. Durante más de siete décadas, el saxofonista desarrolló una carrera vinculada especialmente al trabajo de estudio, donde participó en grabaciones de artistas de diferentes géneros. Su experiencia como músico de sesión lo convirtió en una figura habitual de la escena musical de Los Ángeles y en parte de una generación de intérpretes que trabajó detrás de algunas de las producciones más importantes de la época.
En 1970, Johnson comenzó a formar parte de la banda de estudio de Merv Griffin. Años después, su experiencia en aquella etapa también quedó registrada en el documental The Wrecking Crew, estrenado en 2008, que reconstruye la historia de los músicos de sesión que participaron en numerosas grabaciones realizadas en Los Ángeles durante las décadas de 1960 y 1970.
Para Johnson, ese trabajo tenía sus propias reglas y exigencias. En una entrevista, explicó su relación con el jazz y con el oficio de músico de estudio: “No mejoras tu jazz en el estudio. Estás en el estudio por el jazz y el blues que conoces”, dijo. Y agregó: “Mis solos siempre parecían elevar el disco a otro nivel. Podía hacerlo en ocho compases, podía hacerlo en doce compases, y después solía hacer algunos arreglos detrás del vocalista”.
Esa capacidad para adaptarse a diferentes canciones y acompañar a otros intérpretes fue una de las características de su carrera. Johnson podía ocupar un lugar destacado dentro de una composición y, al mismo tiempo, trabajar en función de la voz o del conjunto. Su aporte como saxofonista de sesión se extendió así a grabaciones de artistas de distintas generaciones y estilos.

Su recorrido también estuvo marcado por la permanencia. A diferencia de otros músicos cuya popularidad quedó ligada a un único momento, Johnson continuó activo durante décadas y mantuvo su vínculo con los escenarios y con el jazz. En el año 2000, por ejemplo, actuó junto a su grupo ante el público de The Jazz Spot, en Los Feliz, en una presentación que reflejaba su continuidad artística mucho después de aquellas primeras grabaciones.









