“Las mejores cosas de la vida son gratis. Eso significa que no puedes regatear con ellas”, Saul Bellow en El legado de Humboldt.
La idea de Bellow aplica acá a la tibieza del Sol perforada por un poco de frescor subiendo por la botamanga del pantalón, justo frente a una vidriera llena libros. Una vivencia tan invaluable como gratuita.
La compañía de la lectura
Una de las cosas más lindas de la vida es que regalen un libro, sólo superada, y -atención a este dato- por el regalo de un libro que ya tenés. Esta es, sin dudas, la mejor experiencia del año porque incluye, además del valor del ejemplar, visitar el laberinto donde perderse conduce siempre a una felicidad muy interna: la librería. Aquí la seducción no obliga, lo dijo el maestro Salzano “no compro libros para leerlos sino para que estemos juntos”.
Encandilamiento
Una soleada mañana desafía al pedazo de invierno que arropa nuestra ciudad y, siguiendo la pista de café de especialidad Aste (Ituzaingó esquina Larrañaga), te lanzas -literalmente- de cabeza a la Librería del Palacio (Ituzaingó 882) porqué ahí, antes del mediodía, la vidriera se inunda con el brillo que produce la ciudad al desperezarse.
En su interior, las bibliotecas están pintadas con tonos tan cálidos como las recomendaciones de Karina Fraccarolli, su directora.
Encandilado de expectativas lectoras, Magdalena, Milena y Lola te guían a través de mapas de posibles lecturas. Les escuchás caminando entre los anaqueles y, en una zona discreta, acariciás voluptuosamente el lomo de una novela joven que te devuelve un pequeño sobresalto, como si estuviera deseosa de irse contigo.
Cuando tus ojos se adaptaron al fulgor de las ediciones, la potencia lumínica parece invertida y, en lugar de ingresar luz, notas como una gran energía emana desde la Librería hacia la calle. Es la poderosa luz de las palabras bien usadas.
Poesía y duda
Entre tantos autores de todos los siglos y latitudes, perdido entre infinitas posibilidades, recogés cuatro frutos perfumados de expectativa. El primero es el libro infantil Infinito que reúne unos poemas de Jorge Luján que han hecho pareja con dibujos de Morteza Zahedi. Su obra será para tu sobrina Aurora porque se recomienda a partir de los 3 años y, mientras lo envuelven, imaginás una onírica escena de lecturas y complicidad.
La tentación del ensayo llega con un texto de tono filosófico sobre el devaluado -pero fundamental- tema De la duda. Interzona acaba de editar los trabajos de Vilém Flusser, un autor checo que vivió sus años productivos en Brasil. Flusser, célebre por su filosofía de la fotografía, fue un pensador tan consistente como errático, que merodeaba los grandes temas con la precisión de un bailarín de capoeira. La duda, materia prima del análisis, pilar del cuestionamiento, es la fórmula secreta para la crítica.
No es reiteración, es continuidad
El año pasado había leído Moscú no cree en lágrimas del politólogo y columnista de Hoy Día Córdoba Gonzalo Fiore Viani que acaba de editar Murallas de neón: Crónicas de Beijing. Seguramente está jugando al tenis a unas pocas cuadras, justo ahora, mientras ponés sobre el mostrador esta precuela donde el propio autor articula su relato sobre una China “que aplasta con su velocidad”, con aquella Rusia que también aplasta, pero por su peso.
Breve, ocurrente, de tono personal y potencia actual, este souvenir de una revolución se apoya en la reflexiva fascinación del autor por ese país donde “el vértigo no es accidental sino político”.
El análisis en primera persona del proyecto de modernización más ambicioso de los últimos cien años señala desigualdades y otras grandes fisuras, aunque con una lectura entusiasta sobre China, ese sustantivo inabarcable que puede ser “un mausoleo o una selfie”. Con pinceladas de poesía en varias de sus entradas, el lector queda empoderado para llegar a sus propias conclusiones, incluso de nuestro país.
La escritura contra la que nos estrellamos
De los regalos de esas horas extraviado en la librería, celebró la posibilidad de llegar a Psicopompo, el último libro de Amelie Nothomb, editado por Anagrama. La autora, francesa pero nacida en Tokio -como indican, tanto su biografía, como este libro en particular-, goza de un reconocimiento global. Entre su prolífica producción se destacan sus novelas Estupor y temblores (1999) y su siguiente, Metafísica de los tubos (2000), que la ubicaron en el centro de la escena literaria mundial.
Ahora nos ofrece esta pieza de encaje fino, como si fuera una prenda íntima y arriesgada, que ha sido considerada una «autobiografía aviar». Al acceder a este texto, el lector tendrá la sensación de ser un ornitólogo de la vida de la autora. Esta experiencia inmersiva, casi de caída dentro de los traumas de una niña, una joven y una mujer, el libro relata un milagro y su posterior condena. «…A la distancia correcta respecto de lo real que más que nunca se corresponde con la definición de Lacan: aquello contra lo cual nos estrellamos», Psicopompoes una valiosa aproximación a la obra e intenciones de Nothomb, además de una interesante experiencia de lectura.
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La literatura, esa rebeldía tan enorme que cabe en dos frases pero que desborda las bibliotecas más completas del mundo, que se niega a ser domesticada por las máquinas, llega pulsando emoción a este negocio de Nueva Córdoba. Proviene desde diferentes puntos del planeta por unas vetas auríferas que corren debajo de los pavimentos y erupcionan en la cálida incandescencia del mediodía cordobés.









