Este domingo, desde las 14, la Plaza Manuel Belgrano de barrio Yofre Norte (Jacinto de Altolaguirre 2020) será sede de una nueva edición de “100 Plazas Solidarias del Folklore ‘Teresita Blanco’”, una propuesta que conjuga cultura popular, encuentro comunitario y compromiso social. La jornada incluirá música en vivo, danza y una campaña solidaria de recolección de alimentos no perecederos destinados a merenderos de la ciudad.
Impulsado por el profesor Daniel Romero, el evento propone transformar el espacio público en un punto de reunión abierto, donde el folklore se vive en primera persona. La dinámica será de peña libre, con un recorrido por ritmos tradicionales como chacareras y zambas que invitan a bailar sin intermediarios ni escenario de por medio.
Uno de los momentos centrales será el certamen de parejas de zamba, que contará con un jurado integrado por Claudia Albornoz, Daniel Toledo y Gabriela Gorosito. A su alrededor, la jornada se completará con una feria de comidas típicas, puestos populares y la participación del centro vecinal, en una postal bien de barrio: reposera, mate y ronda compartida.
Romero, que viene de organizar convocatorias masivas como el pericón en la Plaza de la Intendencia, sostiene una línea de trabajo donde la danza aparece como herramienta de encuentro y construcción colectiva. Estas iniciativas cuentan además con el acompañamiento del área de participación vecinal municipal, reforzando la articulación entre políticas públicas y cultura territorial.
En ese recorrido, su trabajo dialoga con el espíritu del Pre Cosquín, el principal certamen competitivo del país en materia de folklore. Allí, Romero presentó al Ballet Argentino Martín Güemes, en una instancia que cada año reúne a artistas de distintas provincias y funciona como plataforma de proyección.

Sobre 100 plazas
Además, el ciclo “100 Plazas del Folklore ” se replica en distintos puntos del país y forma parte de un movimiento más amplio que busca devolverle centralidad al folklore en la vida cotidiana, sacándolo de los escenarios formales para devolverlo a la plaza, al barrio, a lo cercano, a lo accesible. Diversos relevamientos de colectivos culturales coinciden en que estas propuestas fortalecen tanto la circulación de las danzas tradicionales como los lazos comunitarios y las prácticas solidarias. Porque ahí, donde suena una guitarra y alguien marca el primer paso, el folklore deja de ser memoria para convertirse en presente compartido.









