El Dakar no es solo la carrera más dura del mundo, es un fenómeno que transforma geografías y ambiciones. Cuando la competencia desembarcó en Sudamérica en 2009, con la histórica edición Argentina-Chile, se desató un fervor sin precedentes. Lo que en la era africana parecía un sueño inalcanzable para los pilotos locales, se convirtió en una posibilidad tangible.
Durante los 11 años en el continente, la Legión Argentina se multiplicó, viendo nacer figuras que pasaron de ser entusiastas a profesionales de élite. Sin embargo, desde 2020, el traslado del evento a Arabia Saudita impuso nuevos desafíos, no solo deportivos sino económicos. Pero, con la crisis económica de los últimos dos años, la participación argentina se redujo de 31 representantes en 2023 a solo 20 en la edición 2026, reflejando lo complejo que es sostener un presupuesto en dólares y euros lejos de casa.
La era de los títulos
Desde aquel ya lejano 2009, cuando el Dakar (por aquel entonces París-Dakar) pisó suelo argentino por primera vez en su historia, la sucesión de campeones pasó a ser algo natural. A saber: Marcos Patronelli en Quads (2010, 2013, 2016); Alejandro Patronelli (Quads), 2011 y 2012., Nicolás Cavigliasso (Quads), 2019 y en Challenger, 2025. Manuel Andújar (Quadas), 2014 y 2021; Kevin Benavides (Motos), 2021 con Honda y 2023 con KTM; Valentina Pertegarini, esposa y navegante de Nicolás Cavigliasso, es ganadora como navegante del Dakar 2025 y primera mujer Campeona Mundial de Navegantes en 2024 y 2025; Fernando Acosta, Campeón Mundial de Navegantes en 2025, junto al ecuatoriano Sebastián Guayasamín.

Sudamérica debe esperar
El Dakar atraviesa una etapa de transformación profunda, marcada por la profesionalización extrema y el debate constante sobre su retorno a tierras sudamericanas. Rafael Cerezo, periodista cordobés con una trayectoria indiscutible en el mundo del motor y un referente en la cobertura del automovilismo provincial y nacional, ofrece una perspectiva esclarecedora sobre el equilibrio entre la mística del pasado y la realidad económica actual.
Cerezo sostiene que el impacto humano vivido en nuestra región es inigualable, afirmando que “la presencia de público en Latinoamérica que reunía el Dakar será difícil de conseguir en otro medio”. No obstante, reconoce que la continuidad en Medio Oriente responde a una lógica de sustento financiero, ya que “Arabia Saudita tiene contrato hasta 2030 para organizarlo y los recursos económicos para renovar si sigue”. Aunque los rumores de un regreso al continente son constantes, Cerezo advierte que la barrera principal sigue siendo el presupuesto, dado que “los costos son muy elevados, tanto para los pilotos como para los equipos”.
Finalmente, el periodista destaca el prestigio que ganó el talento local en este nuevo escenario global. Según su visión, la complejidad de nuestros suelos formó especialistas de élite, señalando que “los pilotos buscan correr en equipos de trayectoria y con navegantes argentinos, que son muy buscados por sus experiencias en rally y rally raid”.

El costo de la aventura
Existen dos caminos para llegar a la rampa de largada. El primero es ser un piloto oficial, como los hermanos Kevin y Luciano Benavides (KTM y Husqvarna), cuyos costos son cubiertos por las fábricas. El segundo, y el más frecuente, es el de los particulares que deben financiar su propia odisea.
Motos y cuatriciclos. Es la categoría más accesible, pero la más exigente físicamente. Un paquete intermedio de moto oscila entre los US$ 63.000 y los US$ 93.000. En cuatriciclos, los valores van de US$ 90.000 a US$ 113.000.
Autos y camiones. Alquilar un vehículo de última generación, como los de Nasser Al-Attiyah, puede superar el millón de dólares. Incluso un equipo privado con un auto propio debe invertir cerca de US$ 511.000 sólo en logística y asistencia. A esto se suma el combustible especial (5 euros por litro) y unos 30 neumáticos (650 euros cada uno). Camiones: los gigantes del desierto requieren una inversión superior a los US$ 600.000, considerando que la sola inscripción del vehículo ronda los US$ 45.000.









