El telón se abrió con una camiseta gigante de la Selección dispuesta en el centro del Monumental con un “Gracias” y la 10. Después llegó el momento de los himnos y la interpretación de Fabio Santana, cantante y excombatiente de Malvinas. A Scaloni le afloraban las lágrimas. Al otro Lionel, el homenajeado, no le salían las palabras de la emoción. Es que no era un amistoso más. El partido con Benín era su despedida de la Albiceleste, una mera excusa en el calendario para tener el último tango en su tierra. Como lo merecen los héroes.
Y el cruce comenzó un poco más tarde de lo pautado. Como si fuese un capricho del tiempo de tenerlo un ratito más con la celeste y blanca. Porque la noche y también el día giraron en torno a él. Desde que recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires (UBA), hasta la procesión en clave de fe de miles de hinchas que se agolparon para seguirlo desde el predio de Ezeiza hasta la cancha de River.
En el césped de Núñez, donde Leo nunca conoció la derrota, la Selección gestó otro triunfo para terminar invicta la fecha Fifa extra large. Y para que el mejor de todos los tiempos se despida con una victoria. Rodeado de varios de sus compañeros campeones del mundo en Qatar 2022, el astro nunca dejó de lado su gen competitivo y desde el primer minuto comandó a la Argentina para quebrar el cero.
Pasaron las acciones, los remates cerca del palo y las buenas intervenciones del arquero Marcel Dandjinou. Benín, a diferencia de Bolivia y Burkina Faso, se presentó como un equipo de mayor seriedad e incluso inquietó al Dibu Martínez, que dejó de ser un espectador para mantener en cero su arco.
El gol se hizo rogar y llegó apenas iniciado el segundo tiempo. Como no podía ser de otra forma, Leo asistió a Nicolás Otamendi, quien también firmó su último compromiso con la celeste y blanca. Scaloni aprovechó para mover el banco y darle rodaje a los más jóvenes, como si de alguna forma bajara el mensaje para que tomen la posta. A los 61, Nico Paz, también con entrega del capitán, extendió el marcador con un golazo.
Para que la fiesta fuera total, faltaba el del homenajeado. Y así fue. De penal, Messi marcó su tanto número 126 con el representativo nacional. Todos corrieron a darle un cálido abrazo. Sonrisa de oreja a oreja y mano en el escudo y el corazón. Fue su forma de agradecer. Y el mensaje se extendió a los hinchas que estaban, a los que lo veían por televisión, al de la radio y a todos los que comparten el amor por la celeste y blanca. Todo eso lo vuelve al principio. Gracias 10. Gracias, capitán.









