La derrota en la final de la Supercopa de España ante el Barcelona fue el golpe de nocaut. Menos de 24 horas después del 2-3 sufrido en Arabia Saudita, el Real Madrid sacudió el tablero del fútbol mundial al anunciar la destitución de Xabi Alonso. El ciclo del entrenador vasco, que había llegado con la difícil misión de reemplazar a Ancelotti y con contrato hasta 2028, se interrumpió abruptamente tras apenas 232 días en el cargo.
La “Casa Blanca” oficializó la decisión a través de un comunicado donde se destaca que la rescisión fue de “mutuo acuerdo”, intentando cuidar la imagen de un ídolo del club. “Xabi Alonso siempre tendrá el cariño y la admiración de todo el madridismo porque es una leyenda del Real Madrid y ha representado en todo momento los valores de nuestro club”, reza el texto difundido en redes sociales.
Aunque las estadísticas globales no parecen condenatorias —24 victorias, 4 empates y 6 derrotas en 34 partidos—, la dinámica del equipo fue el detonante. Tras un inicio arrollador, el rendimiento se desplomó desde noviembre: el Madrid pasó de ganar casi todo a sufrir tropiezos claves ante Liverpool, Manchester City y la reciente final ante el clásico rival. Medios españoles aseguran que la relación con el vestuario estaba desgastada.
Sin tiempo para lamentos, Florentino Pérez designó a Álvaro Arbeloa como sucesor inmediato. El ex lateral, que dirigía al Castilla desde junio de 2025, toma un fierro caliente con desafíos urgentes: debutará este miércoles ante Albacete por Copa del Rey, para luego enfrentar a Levante por Liga y al Mónaco en un duelo clave de Champions League.









