En los próximos días, el rugby argentino vivirá un hecho histórico: por primera vez, un dirigente cordobés estará al frente de la Unión Argentina de Rugby (UAR). Se trata de Félix Páez Molina, quien asumirá la presidencia tras haberse desempeñado como vicepresidente en la gestión de Gabriel Travaglini.
Con más de dos décadas de recorrido en la dirigencia, su llegada no aparece como una sorpresa sino como la consecuencia de un proceso. Él mismo lo define en esos términos. “Se dio de manera natural”, asegura, al repasar un camino que comenzó hace más de 20 años en el Jockey Club Córdoba, donde fue presidente de rugby durante cinco años, luego vicepresidente del club y más tarde dirigente de la Unión Cordobesa de Rugby, institución que también llegó a presidir.
Ese recorrido, sostiene, fue consolidando una mirada que hoy busca trasladar a nivel nacional. Si bien reconoce que la UAR viene en un proceso de crecimiento sostenido desde 2008, considera que el desafío pasa por profundizar ese desarrollo sin perder el rumbo. “El rugby argentino está sano, está fuerte, tiene una estructura profesional que anda muy bien”, afirma, y remarca que la responsabilidad dirigencial será “hacer que las cosas pasen como está previsto en el plan estratégico, que no haya desvíos”.
Su llegada a la presidencia también se inscribe en un esquema de alternancia institucional con la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA), que busca garantizar una conducción equilibrada entre el AMBA y el interior. En ese contexto, Páez Molina asume con un objetivo claro: fortalecer el carácter federal del rugby argentino.

“Hay que lograr que el rugby de base, el rugby de clubes, crezca aún más. Ahí está la clave”, plantea. Para el dirigente, el desarrollo del deporte no se explica solo por el alto rendimiento, sino por la capacidad de los clubes de contener, formar y multiplicar jugadores. “Mientras más chicos jueguen, más se fortalece la punta de la pirámide”, explica, en referencia a Los Pumas.
En esa línea, advierte que es necesario poner una atención especial en aquellas uniones del interior que aún encuentran dificultades para desarrollarse. Menciona casos como Jujuy, Santa Cruz o Santiago del Estero, y plantea que el acompañamiento no debe ser únicamente económico. “No se trata de proveerles cosas, sino de estar cerca, de que entiendan sus necesidades y de ordenar los procesos”, sostiene.
Para Páez Molina, uno de los principales desafíos pasa por superar las tensiones internas que aún persisten en el rugby. “Los clubes siguen peleándose entre ellos, hay disputas entre las uniones, y eso nos hace atrasar”, advierte. En ese sentido, propone una dirigencia más enfocada en el crecimiento colectivo que en las diferencias coyunturales.
Al abordar el vínculo entre el alto rendimiento y el desarrollo de base, el futuro presidente es categórico: “El alto rendimiento es parte de la base”. Explica que los jugadores que llegan a ese nivel son, en esencia, amateurs que atraviesan procesos de formación más intensivos dentro de la estructura de la UAR. Sin embargo, marca un límite claro: el profesionalismo no debe invadir al rugby amateur.
“Nuestro deporte es amateur y debe seguir siendo amateur”, subraya. Para dimensionarlo, ofrece un dato contundente: de los aproximadamente 110.000 jugadores de rugby en Argentina, apenas entre 150 y 200 acceden a algún tipo de ingreso económico vinculado a la práctica. “Es una porción mínima, y así tiene que seguir siendo”, remarca.
En cuanto a la competencia, considera que el nuevo formato del Torneo del Interior y la extensión del calendario fueron decisiones acertadas. “El 80% de los clubes se mostró favorable”, señala, y destaca que permitió sostener la actividad durante todo el año y fortalecer el desarrollo de las divisiones juveniles.

Sobre Córdoba, no duda en ubicarla como la segunda plaza del país. “En cantidad y calidad de jugadores, dirigentes y entrenadores, es claramente la segunda unión”, afirma. Sin embargo, advierte que el crecimiento futuro dependerá de expandirse más allá de la capital. “El crecimiento está en el interior. Hay que estar cerca de los clubes de toda la provincia, acompañarlos y generar más jugadores”, plantea.
Y continúa: “Ojalá los dirigentes de turno de la Unión Cordobesa de Rugby, que está muy bien presidida, entiendan que hay que salir a buscar competencia en el interior. La ciudad de Córdoba ya está, puede tener la posibilidad de uno, dos, tres clubes más, pero el crecimiento se da en el interior. Y hay que salir, hay que estar cerca de San Francisco, de La Carlota, de los clubes de Río Cuarto que no son Urú Curé”.
En el horizonte cercano aparece un evento que puede ser clave en ese sentido: la visita de Los Pumas a Córdoba el próximo 4 de julio. Páez Molina es optimista respecto a su impacto. “Cada vez que juegan, generan entusiasmo en los chicos. Ahí es donde hay que estar preparados para captarlos y enamorarlos con el deporte”, explica.
¡Los Pumas en Córdoba! 🇦🇷
🏉 Nations Championship
🆚 Escocia 🏴🇽🇸
📅 4 de julio
⏰ 16:00 h
🏟️ Estadio Mario Alberto Kempes
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— Los Pumas (@lospumas) March 18, 2026
El buen presente de los seleccionados también forma parte del contexto que recibe. Destaca el crecimiento sostenido de Los Pumas, el protagonismo del equipo de Seven y el desarrollo de Las Yaguaretés. “La Unión está muy sólida, hay que hacer que las cosas sigan pasando de ese modo”, resume.
A más largo plazo, aparece un sueño que empieza a tomar forma: la posibilidad de que Argentina sea sede de un Mundial de Rugby en 2035, junto a Uruguay y Chile. “Es un sueño, pero es concreto. Se está trabajando para que pase y hay interés”, asegura.
Finalmente, al momento de definir qué tipo de liderazgo quiere ejercer, Páez Molina recurre a una idea que atraviesa toda su mirada sobre el deporte. “La única forma en la que sé trabajar es en equipo”, afirma. Y completa: “Cada uno tiene algo para aportar, y eso es lo que hace que el barco avance”.
En esa lógica, su desafío será trasladar al plano dirigencial los valores que el rugby pregona dentro de la cancha. Con una impronta federal, una fuerte apuesta por los clubes y la convicción de que el crecimiento se construye desde la base, Félix Páez Molina se prepara para conducir una nueva etapa en la historia del rugby argentino.









