El tablero político del tenis profesional sufrió este domingo un movimiento sísmico inesperado. Novak Djokovic, el máximo ganador de Grand Slams de la historia y figura central en la lucha por los derechos de los tenistas en la última década, anunció su renuncia total e inmediata a la Professional Tennis Players Association (PTPA). La decisión marca el fin de una era para la organización que el propio serbio cofundó en 2020 junto al canadiense Vasek Pospisil con el objetivo de darles una voz independiente a los jugadores.
A través de un comunicado contundente difundido en sus redes sociales, “Nole” fue categórico: “Este capítulo está cerrado”. Lejos de ser una reacción impulsiva, el serbio explicó que su salida es fruto de una “cuidadosa reflexión” y expuso los motivos que fracturaron su relación con el sindicato. Djokovic señaló preocupaciones persistentes sobre la “transparencia, la gobernanza y la gestión” de su imagen dentro de la entidad, reconociendo que sus principios ya no se alinean con la dirección actual bajo el mando de ejecutivos como Ahmad Nassar.
After careful consideration, I have decided to step away completely from the Professional Tennis Players Association. This decision comes after ongoing concerns regarding transparency, governance, and the way my voice and image have been represented.
— Novak Djokovic (@DjokerNole) January 4, 2026
El trasfondo de la ruptura
Si bien Djokovic expresó orgullo por la visión original del proyecto, el punto de no retorno parece haberse gestado en marzo de 2025. En aquel momento, la PTPA inició una agresiva demanda legal contra los organismos rectores del tenis (ATP, WTA, ITF e ITIA), acusándolos de prácticas monopólicas y abusos sistémicos.
Aunque figuras como Nick Kyrgios o Reilly Opelka apoyaron la medida, Djokovic decidió no firmar dicha demanda. El serbio ya había manifestado su incomodidad, calificando algunas expresiones del sindicato contra los organismos oficiales como “demasiado fuertes”. La ATP, por su parte, había acusado a la PTPA de fomentar la “división y la desinformación”, una postura bélica de la que el balcánico decidió finalmente desmarcarse para preservar su integridad.
Foco en la raqueta y la familia
A sus 38 años, y manteniéndose como el único sobreviviente activo del legendario Big Three, Djokovic ha decidido reorganizar sus prioridades. Su energía estará puesta ahora exclusivamente en lo deportivo y lo personal. “Seguiré centrándome en mi tenis, mi familia y en contribuir al deporte de maneras que reflejen mis principios”, concluyó.
El futuro inmediato lo encontrará haciendo lo que mejor sabe: jugar. El serbio tiene previsto su regreso al circuito en el ATP 250 de Adelaida, que se disputará del 12 al 17 de enero, torneo que servirá como banco de pruebas para afrontar la temporada 2026. Djokovic cuelga el traje de dirigente sindical para volver a ser, simplemente, el tenista.









