El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, aseguró este viernes que Argentina tiene condiciones para convertirse en una “potencia mundial” en sectores como el agro, la energía, la minería y la inteligencia artificial.
Durante una exposición en el Ciclo de Coyuntura de la Bolsa de Comercio de Córdoba, el funcionario defendió las reformas regulatorias impulsadas por el Gobierno nacional y sostuvo que permitirán ampliar las exportaciones y atraer inversiones en distintas actividades productivas.
En materia energética, Sturzenegger proyectó que en los próximos 10 años el país podría alcanzar exportaciones por unos US$ 50.000 millones, mientras que estimó que las ventas externas de productos mineros podrían ubicarse entre US$ 40.000 y US$ 45.000 millones.
Según explicó, los cambios regulatorios buscan generar mayores condiciones de previsibilidad para las inversiones. En el caso de la energía, sostuvo que las modificaciones permitieron “devolverle el derecho de propiedad a los productores de energía sobre su producto”.
El ministro también ubicó al agro entre los sectores con mayor potencial y destacó las posibilidades de ampliar mercados para la producción argentina. A esos sectores sumó la inteligencia artificial y la economía del conocimiento, donde planteó la necesidad de generar un marco jurídico y fiscal que resulte atractivo para el desarrollo de empresas.
El desafío para la industria cordobesa
Durante su exposición, Sturzenegger puso el foco en el papel que podría tener Córdoba frente al crecimiento de la minería y la energía. En particular, señaló que la industria metalmecánica provincial debería convertirse en proveedora de esos sectores.
“La industria metalmecánica de Córdoba tiene que beneficiarse y tiene que ser el gran proveedor de la industria minera y la industria energética. No puede exigírsele que migre a San Juan o Catamarca. No es bueno para el país”, sostuvo.
En esa línea, instó a las empresas a desarrollar ventajas competitivas para fabricar equipos destinados a la minería, las perforaciones petroleras, las perforaciones de agua y otras actividades.
Para graficar la necesidad de adaptación empresarial, mencionó el caso de Nokia, compañía finlandesa que pasó de la actividad forestal a la fabricación de teléfonos durante la década de 1990.
El funcionario planteó además que el crecimiento de estos sectores podría generar cambios en la distribución de la población argentina. Según su proyección, alrededor de cuatro millones de personas podrían trasladarse durante las próximas décadas desde el Área Metropolitana de Buenos Aires hacia distintas regiones del interior vinculadas con los nuevos desarrollos productivos.
Entre otros puntos, Sturzenegger sostuvo que el impacto económico de estas actividades no debería medirse solamente por los puestos de trabajo directos, sino también por los efectos que generan sobre el comercio, los servicios y otras ramas productivas.
La exposición se desarrolló en un contexto en el que el ministro también defendió el equilibrio fiscal, la desregulación y la estabilidad monetaria como condiciones para el crecimiento económico.
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