La empresa alemana Edding decidió cerrar la planta de producción de sus tradicionales marcadores en San Juan, despedir a sus 18 empleados y comenzar a importar el producto desde su país de origen, debido a la crisis económica que atraviesa la Argentina.
La decisión, dijeron voceros de la compañía, fue tomada por el desplome de ventas ocasionado por la caída de la demanda en los últimos cuatro años: la baja en la comercialización alcanzó el 50%. Por ese motivo, la planta venía operando desde hace dos años al 25% de su capacidad instalada, lo que generaba un mayor aumento en los costos fijos que no podían ser cubiertos con la rentabilidad neta de la propia producción.
“Hoy fabricar un producto en Argentina cuesta un 90% más caro que fabricarlo en Alemania”, dijo el director comercial de Edding, Pablo González.
El gerente de finanzas de la firma, Leonardo Rosas, indicó que “la debacle comenzó hace cuatro años con los altos costos, inflación, volatilidad del dólar, alta carga impositiva, altas tasas de interés, la fuerte caída del consumo y el ingreso de productos chinos”.









