La exportación de maíz, nuevo escenario de roce con el campo

Agricultura desmintió que haya un cepo sobre el cereal pero dispuso más requisitos

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, fue una de las primeras voces en manifestarse ayer en desacuerdo con las nuevas exigencias que deberán cumplir los productores para exportar maíz anunciadas por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca a las que definió como “una pésima señal” que provoca “desconfianza” en el sector.

Las expresiones de Pino responden a que la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios, dependiente de la cartera conducida por Julián Domínguez, indicó una serie de disposiciones extras que ahora los exportadores deberán presentar, tales como, la certificación de que la mercadería está adquirida, junto con la constatación de un comprador en el mercado externo y de un buque asignado para el traslado.

“Seguir interviniendo y burocratizando los mercados es una pésima señal que trae desconfianza en los productores. Ya lo vivimos desde abril con la carne y ahora con el maíz”, expresó el dirigente rural en su cuenta de Twitter.

Agricultura tomó esa medida luego de que productores adelantaran Declaraciones Juradas por más de 2.000.000 de toneladas, alcanzando los 38,5 millones de toneladas exportables para la campaña 2021/22, producto de rumores sobre un aumento de retenciones y cierre de exportaciones.

El presidente de Federación Agraria Argentina, Carlos Achetoni, se sumó a la discusión al asegurar que la nueva reglamentación del Gobierno sobre el maíz “termina perjudicando al productor” que, sumado a las condiciones climáticas, al encarecimiento de los insumos y al factor del dólar, constituyen “aspectos inquietantes que afectan la normal productividad del sector”. Achetoni alertó que la resolución llega en un momento de auge para el cereal, ya que “hace muchos años que no se lograba que el maíz en su producción superara a la de soja”. A su turno, el ex ministro de Agricultura, Luis Miguel Etchevehere, salió con los tapones de punta. “Con lo anunciado, el Gobierno confirma la intervención del mercado de maíz. Desde las Paso, el odio al campo va en crecimiento. El trigo, el maíz y la carne son víctimas del ensañamiento”, apuntó.

Desde el Ejecutivo nacional fue el propio Domínguez quien salió a responder las críticas. Además de aclarar que las exportaciones de maíz “están abiertas” y que no existe “limitación” ni “cepo” sobre el grano, el ministro remarcó que el establecimiento de mayores requisitos para anotar declaraciones juradas de venta al exterior de maíz “no tiene ninguna implicancia en los mercados de futuros, ya que sólo rige para la campaña comercial actual” y que la decisión apunta a “priorizar las exportaciones que estuvieran respaldadas en forma fehaciente por compras físicas y con barcos con fecha cierta de arribo”.

Se flexibilizó la venta de carne a China

La Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias, que reúne a las cuatro organizaciones más influyentes del campo, consideró ayer un “paso adelante” la decisión del Gobierno de flexibilizar exportaciones de carne vacuna. En un comunicado, la cámara de entidades rurales valoró que el Ejecutivo nacional haya “oído el reclamo” del sector para habilitar ventas de carne a China.

“Restringir exportaciones es una mala política pública que nos hace perder a los productores y al país en su conjunto”, indicó la organización, integrada por Sociedad Rural Argentina, Coninagro, Confederaciones Rurales Argentinas y Federación Agraria Argentina.

A través de un decreto publicado en la víspera, el Gobierno autorizó la exportación de carne vacuna a China, hasta alcanzar la faena de 140.000 animales. No obstante, la Comisión de Enlace dijo observar “con preocupación las decisiones adoptadas en el mercado de maíz que generan confusión y desconfianza en toda la cadena”.

 
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