El Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró US$ 1.670 millones en marzo y acumuló en el primer trimestre un saldo positivo de más de US$ 4.300 millones, uno de los resultados más altos para un inicio de año. La entidad encadenó además más de 50 ruedas consecutivas con saldo comprador, la racha más extensa en casi dos décadas.
El flujo de divisas provino principalmente de la liquidación del sector agroexportador y de emisiones de deuda de empresas y provincias, en un contexto en el que el equipo económico apunta a reforzar las reservas internacionales. Según proyecciones oficiales, las compras podrían ubicarse entre US$ 10.000 y US$ 17.000 millones en todo 2026.
Reservas bajo presión
Pese a este desempeño, las reservas no lograron acompañar el ritmo de compras. En marzo, los activos internacionales cayeron US$ 3.469 millones y cerraron el trimestre en torno a los US$ 42.000 millones, afectadas por pagos de deuda, movimientos técnicos de los bancos y variaciones en la cotización de activos como el oro.
La dinámica refleja una tensión estructural: mientras el Banco Central suma divisas en el mercado, el Tesoro nacional demanda dólares para afrontar vencimientos, lo que limita la acumulación neta de reservas.
Estrategia y liquidez
Para sostener las compras, la autoridad monetaria avanzó con una política de emisión de pesos sin esterilización plena, complementada por colocaciones de deuda del Tesoro para absorber liquidez.
Además, el organismo dispuso una reducción de encajes bancarios a partir de abril, con el objetivo de incrementar la liquidez del sistema financiero y estimular el crédito en un contexto de desaceleración inflacionaria.
Tipo de cambio y brecha
En paralelo, el tipo de cambio oficial mostró una tendencia a la baja en términos reales. En el primer trimestre, el dólar mayorista retrocedió cerca de 5%, en contraste con una inflación más elevada, lo que amplió la brecha respecto del techo de la banda cambiaria.
Las distintas cotizaciones reflejaron este escenario: el dólar oficial se ubicó en torno a $1.382, el minorista en $1.405, mientras que los financieros operaron con divergencias, con el MEP cerca de los $1.420 y el contado con liquidación (CCL) por encima de los $1.500.
En este contexto, el desafío para el Banco Central pasa por sostener el ritmo de compras sin que las obligaciones externas y la dinámica financiera erosionen el nivel de reservas.
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