El Banco Central de la República Argentina (BCRA) admitió que la recuperación económica del país presenta un comportamiento desigual, con sectores que crecen por encima del promedio y otros que aún muestran un desempeño más lento. Sin embargo, desde la autoridad monetaria sostienen que esa expansión terminará extendiéndose progresivamente al conjunto de la actividad.
La evaluación fue expuesta por el vicepresidente del organismo, Vladimir Werning, en un informe en el que se analizó la evolución de la economía y las perspectivas para los próximos meses. Según el diagnóstico oficial, el crecimiento continuará consolidándose y alcanzará paulatinamente a sectores que todavía no logran recuperar plenamente su dinamismo.
Las proyecciones del BCRA contemplan una expansión del Producto Bruto Interno cercana al 3,5% durante 2026. No obstante, algunas actividades, como el agro, la energía y la minería, muestran un ritmo de crecimiento que duplica e incluso triplica ese porcentaje.
Desde la entidad consideran que esos sectores de mayor desempeño pueden actuar como motores del resto de la economía. La explicación radica en que su desarrollo demanda servicios logísticos, infraestructura, insumos industriales y diversas prestaciones urbanas, generando así un efecto multiplicador sobre otras ramas productivas y nuevas oportunidades laborales.
La inversión privada, uno de los pilares de la recuperación
El informe también destacó el papel de la inversión privada, a la que definió como el “tercer motor” del proceso de expansión económica. Tras la caída registrada en un contexto marcado por la incertidumbre electoral, el Banco Central observa señales de recuperación impulsadas por una mayor disponibilidad de financiamiento tanto en el mercado local como en el exterior.
En materia de consumo, el organismo prevé una mejora gradual, aunque advierte que las empresas deberán adaptarse a un escenario distinto al de los últimos años. La reducción del riesgo país y la estabilización macroeconómica implican una normalización de los márgenes de rentabilidad, por lo que las compañías ya no podrán sostener las ganancias obtenidas en períodos de mayor volatilidad.
En ese contexto, el BCRA señaló que la rentabilidad dependerá cada vez más del volumen de ventas y de la productividad operativa, en un entorno de baja inflación donde perderá relevancia la capacidad de remarcar precios rápidamente. Además, subrayó la necesidad de que las empresas aceleren la incorporación de nuevas herramientas y canales de comercialización para sostener la demanda.
Optimismo por la desaceleración de la inflación
Otro de los puntos destacados del informe fue la evolución de los precios. La entidad mantiene una visión favorable respecto de la trayectoria inflacionaria y considera que el proceso de desinflación continuará durante los próximos meses.
Luego de los registros de mayo, que marcaron una suba del 2,1% en la Ciudad de Buenos Aires y una estimación nacional del 2,3% según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), el Banco Central proyecta que la inflación podría ubicarse por debajo del 2% a partir de agosto.
Incluso, algunas consultoras privadas sostienen que ese objetivo podría alcanzarse antes, durante junio. Según la autoridad monetaria, esta tendencia se consolidó tras superar factores transitorios que habían presionado sobre los precios, como los incrementos en los combustibles asociados al conflicto en Medio Oriente y las subas registradas en la carne.
De esta manera, el BCRA sostiene que la economía argentina atraviesa una etapa de crecimiento heterogéneo, pero confía en que los sectores más dinámicos terminen impulsando una recuperación más amplia y sostenida del entramado productivo.









