La empresa Celulosa Argentina registró en el ejercicio cerrado al 31 de mayo pérdidas por $ 172.634 millones, con un patrimonio neto negativo de $ 23.744 millones, lo que la coloca en situación de quiebra técnica. El balance presentado a la Comisión Nacional de Valores (CNV) reflejó ingresos por $ 258.637 millones, 44% menos que en 2024, debido a menores volúmenes de venta y precios deprimidos en el mercado interno.
El directorio destacó que la producción de papeles y pulpa cayó 15% interanual, mientras que las ventas internas disminuyeron 32% en toneladas. “La continuidad de las operaciones depende de la concreción de la reestructuración y de la búsqueda de nuevos socios o inversores que inyecten capital”, señaló la compañía.
La falta de capital de trabajo obligó a paralizar las plantas de Capitán Bermúdez y Zárate y complicó la reestructuración de deuda en default. En Corrientes, la forestadora Tapebicuá suspendió operaciones, afectando a más de 500 empleados y generando medidas de protesta respaldadas por la Unión de Sindicatos de la Industria de la Madera de la República Argentina (Usimira).
La situación también afecta a la filial uruguaya Fanapel, con capital de trabajo negativo. El auditor externo BDO Becher y Asociados se abstuvo de opinar sobre los estados contables por la incertidumbre sobre la empresa en marcha, mientras los acreedores avanzan con pedidos judiciales de quiebra. La continuidad del grupo depende ahora de inversores y acuerdos con acreedores para evitar un desenlace judicial.