El Fondo Monetario Internacional (FMI), a través de su portavoz Julie Kozack, calificó como “muy positivo” el ritmo de acumulación de reservas del Banco Central de la República Argentina, al tiempo que confirmó que la segunda revisión del acuerdo de facilidades extendidas se realizará durante febrero, instancia en la que se evaluarán las metas y la eventual concesión de exenciones.
Durante su primera conferencia de prensa del año, la funcionaria sostuvo que el país “comenzó el año sobre bases sólidas” y resaltó que las autoridades económicas avanzaron en la reconstrucción de reservas a un ritmo más rápido de lo previsto. “Las compras de divisas del BCRA superaron el 5 % del volumen diario mínimo en la mayoría de las ruedas, lo que marca un proceso de acumulación acelerado”, señaló.
Kozack vinculó este desempeño con los ajustes en los marcos monetario y cambiario, incluida la implementación del programa de compra de reservas anunciado por el Gobierno. En paralelo, destacó los avances en la estabilización macroeconómica, que contribuyen a mejorar el clima del mercado.
Inflación, crecimiento y ancla fiscal
Desde el FMI subrayaron que, tras la contracción registrada en 2024, la economía argentina crecería 4,5 % en 2025. Además, remarcaron que la inflación pasó de niveles de tres dígitos a alrededor del 30 % hacia fines de 2025, el registro más bajo en ocho años, aunque evitaron pronunciarse sobre la aceleración reciente del Índice de Precios al Consumidor.
La portavoz también valoró la aprobación del Presupuesto 2026, al que definió como el primero en dos años, y destacó que incluye un ancla de equilibrio fiscal general cero, junto con medidas orientadas a reducir la informalidad y aumentar la flexibilidad del mercado laboral.
Revisión técnica y metas del programa
La segunda revisión técnica del acuerdo con la Argentina se realizará “en algún momento de febrero”, según confirmó el organismo. En ese marco, se discutirán tanto las metas comprometidas como la posibilidad de otorgar waivers, especialmente en el objetivo de acumulación de reservas, que no fue cumplido en la última evaluación.
El programa vigente, firmado por US$20.000 millones, ya había sido flexibilizado en la revisión de julio, cuando el FMI redujo el objetivo de acumulación de reservas en unos US$5.000 millones. En el frente fiscal, en cambio, la meta de superávit primario de 1,3 % del Producto Bruto Interno aparece como cumplida.
En lo que va del año, el Banco Central compró US$515 millones en ocho ruedas, mientras que las reservas brutas crecieron US$3.552 millones, impulsadas en parte por un repo por US$3.000 millones con bancos internacionales, aunque también se afrontaron pagos de deuda por más de US$4.300 millones. En ese contexto, el FMI volvió a enviar una señal de respaldo al rumbo económico.
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