La inflación esperada en Argentina para los próximos 12 meses se mantendría por encima del 30% durante 2026, según el último relevamiento del Centro de Investigación Financiera (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella, que reflejó una expectativa promedio del 31,5%. El dato implica una baja de 2,5 puntos porcentuales respecto del 34% registrado en diciembre de 2025, aunque confirma un escenario de desaceleración gradual y todavía elevada.
El informe, elaborado sobre una muestra de más de 1.000 casos relevados entre el 5 y el 15 de enero, mostró que la reducción de expectativas se extendió a todas las regiones del país y a los distintos niveles de ingreso. Sin embargo, persisten brechas significativas entre zonas y estratos sociales.
Expectativa mensual y mirada de corto plazo
Según explicó Sebastián Auguste, director del CIF, la encuesta también indagó sobre la inflación a 30 días. “En enero de 2026, la inflación esperada para el próximo mes fue de 3,71% en promedio”, señaló. La mediana se ubicó en 3%, lo que refleja una moderación frente a diciembre, cuando el promedio había sido de 4,59%.
Diferencias regionales
Por regiones, el Interior del país fue donde se observó la mayor corrección a la baja en las expectativas:
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Interior: de 32,6% en diciembre a 29,5% en enero
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Ciudad Autónoma de Buenos Aires: de 35,0% a 33,5%
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Gran Buenos Aires: de 36,3% a 35,0%
Auguste destacó que “la disminución se observa de manera generalizada, aunque con distinta magnitud”.
Ingresos y brecha social
Al segmentar por nivel de ingresos, el informe indicó que los hogares de mayores ingresos redujeron su expectativa inflacionaria anual de 32,4% a 29,2%. En contraste, los hogares de menores ingresos pasaron de proyectar un 37,5% a 35,5%, manteniéndose la distancia entre ambos grupos.
REM y cambio metodológico
En paralelo, el Banco Central, a través del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), mostró un escenario algo más optimista: el promedio del TOP 10 de consultoras estimó una inflación del 22,5% para 2026, con una trayectoria mensual descendente que llevaría el índice a 1,5% en junio.
A partir de enero de 2026, además, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) aplicará una nueva metodología para medir el Índice de Precios al Consumidor, basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18, que reduce el peso de los alimentos y aumenta la incidencia de los servicios regulados, en un contexto donde las tarifas vuelven a presionar sobre el índice.
El consumo de los hogares volvió a caer en diciembre y sumó dos meses en baja









