La situación económica de los hogares en la Argentina muestra señales de creciente fragilidad. Según un informe de la consultora Zentrix, el 56,4% de las familias recurrió al endeudamiento en los últimos seis meses para afrontar gastos básicos, mientras que una mayoría reconoce que sus ingresos no alcanzan para cubrir todo el mes.
El estudio, correspondiente al Monitor de Opinión Pública (MOP), revela que casi seis de cada diez hogares tomaron algún tipo de crédito para pagar alimentos, servicios, alquileres o tarjetas. Dentro de ese universo, cerca de nueve de cada diez ya experimentaron dificultades para cumplir con esos compromisos.
Lejos de destinarse a inversiones o mejoras patrimoniales, el financiamiento aparece orientado principalmente a la subsistencia. El informe subraya que los préstamos se utilizan para cubrir gastos cotidianos o cancelar deudas previas, lo que evidencia un deterioro en la capacidad de consumo. En ese contexto, el 83,9% de los encuestados aseguró que sus ingresos no logran acompañar la inflación.
Uno de los datos más elocuentes es que más de la mitad de la población afirma no llegar al día 20 de cada mes, reflejando un desajuste creciente entre ingresos y gastos. Para la consultora, este fenómeno implica un cambio estructural en el rol del crédito: deja de ser una herramienta financiera para convertirse en un mecanismo de supervivencia.
El análisis identifica además un proceso en cuatro etapas que describe la dinámica actual de los hogares: pérdida del poder adquisitivo, dificultad para sostener el consumo, recurso al endeudamiento y, finalmente, incapacidad creciente para afrontar esas obligaciones.
En paralelo, el informe pone en evidencia una brecha cada vez más marcada entre las estadísticas oficiales y la percepción social. Un 65,8% de los consultados considera que los datos de inflación difundidos por el INDEC no reflejan el verdadero impacto en la vida cotidiana.
Según el relevamiento, esta desconfianza no solo responde a cuestiones técnicas, sino a la experiencia concreta de los hogares, donde el deterioro del poder de compra se percibe con mayor intensidad. A esto se suman cuestionamientos sobre la representatividad de las canastas de consumo y sospechas de injerencia política en las mediciones.
El contexto económico también comienza a tener efectos en el plano político. De acuerdo con el estudio, la desaprobación de la gestión del presidente Javier Milei alcanzó el 53,3% en marzo, con un aumento significativo respecto a la medición anterior. En contrapartida, la aprobación se ubicó en el 38,5%.
El informe advierte que la “tolerancia social” al ajuste estaría disminuyendo a medida que las medidas económicas impactan de lleno en la vida diaria, consolidando una evaluación cada vez más crítica de la situación general del país.
En cuanto a la oposición, el gobernador bonaerense Axel Kicillof muestra una leve estabilización en su imagen, aunque continúa con saldo negativo: 33,8% de valoración positiva frente a un 57,2% de negativa, lo que limita su proyección política en el escenario actual.
Con indicadores que reflejan un deterioro en las condiciones de vida y una creciente dependencia del crédito para gastos esenciales, el informe traza un panorama de alta vulnerabilidad económica en los hogares argentinos.
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