La recuperación sostenida de los salarios reales enfrenta un obstáculo que va más allá de las paritarias y de la evolución de los precios: la baja productividad de la economía argentina. Un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) advierte que, durante los últimos años, la producción avanzó muy por debajo de los recursos destinados a generarla. Ese desempeño, sostiene, limita las posibilidades de mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores.
En su Informe Nacional N.º 1197, la entidad analiza datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) correspondientes al período 2016-2025. La comparación muestra una brecha entre la evolución de la inversión en maquinarias y equipos, las horas trabajadas y el crecimiento de la economía: mientras los dos primeros indicadores avanzaron a tasas de dos dígitos, el Producto Bruto Interno (PBI) acumuló una suba de apenas 5%.
Para Idesa, esa diferencia refleja una pérdida de eficiencia en el uso del capital y del trabajo. El problema, sostiene, es que una economía que no consigue transformar sus recursos en una mayor producción encuentra límites para sostener mejoras salariales en términos reales.
Relación desfavorable entre recursos y producción
Para fundamentar su diagnóstico, Idesa analiza la evolución de la inversión, las horas trabajadas y el Producto Bruto Interno (PBI) a partir de datos correspondientes al período 2016-2025:
- Inversión en maquinarias y equipos: registró un incremento del 15%.
- Horas trabajadas: aumentaron un 11%.
- Producto Bruto Interno (PBI): creció un 5%.

La diferencia entre esas variaciones es el punto central del diagnóstico. La inversión y el trabajo son recursos que permiten producir, pero su aumento no se tradujo en una expansión equivalente del producto. Según la interpretación de Idesa, esto evidencia una caída de la productividad y la necesidad de revisar las condiciones en las que funciona la economía.
Los porcentajes, por sí solos, no permiten calcular una medida específica de la Productividad Total de los Factores. Sí muestran, de acuerdo con el análisis de la entidad, que la producción creció a un ritmo considerablemente menor que los otros dos indicadores considerados.
La productividad importa porque influye en la capacidad de una empresa para generar valor con los recursos disponibles. Cuando la producción no crece al ritmo esperado, se restringen las posibilidades de ampliar la actividad, mejorar la rentabilidad y sostener aumentos de los ingresos por encima de la inflación.
Estancamiento en tendencia y mercado de trabajo
El informe contextualiza esta dinámica dentro de una tendencia de más largo plazo. Según el análisis de Idesa, desde 2012 la economía argentina alterna ciclos de subas y caídas, pero mantiene una tendencia prácticamente estancada, sin consolidar un crecimiento sostenido.
En ese marco, el instituto destaca dos aspectos centrales sobre el mercado de trabajo:
- Deterioro del salario real: el salario real formal promedio se ubica actualmente un 25% por debajo del nivel de 2012, un proceso profundizado por los episodios de aceleración inflacionaria.
- Dinámica del empleo: Idesa sostiene que, en el proceso de adaptación de las empresas al escenario macroeconómico y ante la falta de reformas estructurales, se destruyen puestos de trabajo formales que son reemplazados por empleos informales.
Los factores del entorno adverso
Idesa atribuye la baja productividad a un marco institucional y de infraestructura que, a su criterio, genera ineficiencias en los procesos de producción y comercialización. Entre los principales factores que identifica figuran:
- Trabas administrativas y cambiarias: costos operativos vinculados con la burocracia para importar insumos y acceder a divisas.
- Carga de gestión fiscal: tiempo y recursos destinados al cumplimiento de las obligaciones tributarias y a la defensa ante regulaciones estatales.
- Marcos laborales: convenios colectivos de trabajo que datan de las décadas de 1970 y 1980, que el instituto considera poco adaptados a las transformaciones tecnológicas y organizativas.
- Déficit en bienes públicos: deterioro de la infraestructura, problemas en la calidad educativa, inseguridad y cambios frecuentes en las reglas de juego.
Modernización estatal y coordinación fiscal
Para revertir este escenario y crear condiciones que permitan mejorar la capacidad adquisitiva, Idesa propone una modernización integral del sector público en sus tres niveles de gobierno: Nación, provincias y municipios.
Entre las medidas prioritarias, el informe plantea un acuerdo de coordinación tributaria y de responsabilidades que permita simplificar el sistema impositivo y mejorar la calidad de los servicios públicos. Según la entidad, el equilibrio financiero del Estado debe acompañarse con una mejor organización de la administración pública y una mayor eficiencia en la provisión de bienes y servicios.
El instituto considera que estas reformas contribuirían a reducir los obstáculos que enfrenta la actividad productiva y a generar mejores condiciones para elevar la productividad. Desde esa perspectiva, una mejora sostenida de los salarios reales requiere no solo contener la inflación, sino también fortalecer la capacidad de la economía para crecer y generar ingresos.
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