¿Y Ramón?

El ojo de Horus

En el Juzgado Federal Uno de Córdoba avanzan a distintas velocidades tres causas vinculadas con el servicio de higiene urbana y recolección de la basura en nuestra capital. El juez Ricardo Bustos Fierro confirmó esta semana varios procesamientos en la causa Crese, con los ex directores Castagno y Bergami acusados por presunta defraudación por administración fraudulenta. También avanza la causa Surrbac, con casi veinte imputados, entre ellos Mauricio Saillén y Pascual Catrambone, este último también involucrado en las presuntas irregularidades en la Crese. Finalmente está la causa Cotreco, con Horacio Busso (ex titular de la empresa prestataria) a la cabeza. En esta investigación el fiscal Enrique Senestrari fue apartado, a partir de una relación tensa y tirante con el juez. Precisamente para el fiscal, lo de Cotreco marcha a fuego lento por ahora.

Los supuestos hechos investigados configuran un ramillete multicolor que van desde evasiones impositivas agravadas, estafas, defraudaciones, hasta las asociaciones ilícitas, con un montón de valores y billetes de por medio, y presuntos negociados dignos de un obsesivo pizarrón -en el que cada acción tiene una razón de ser y casi no hay cabos sueltos-.

Si bien todavía se transita la etapa instructoria, cae de maduro la pregunta sobre los máximos responsables políticos de las gestiones municipales de la última década. Si realmente por abajo corría tanta podredumbre, entonces… ¿el intendente de entonces no sabía nada? o -dicho de otra manera- ¿Y Ramón Mestre? Desde la Torre de Tribunales Federales son contundentes a la hora de responder: “Por el momento la prueba no lo alcanza".

Perverso total

La psicopatología agrupa a las desviaciones y conductas raras, que transgreden lo razonable y socialmente aceptable, en la categoría de las perversiones y psicopatías. Quienes se comportan de estas maneras suelen reconocer la realidad, darse cuenta de lo que hacen pero sin conciencia de enfermedad, con escaso o nulo sentimiento de culpa.

La Cámara Tercera del Crimen juzgará a un padrastro que en su carácter de guardador abusó sexualmente de la hija de su cónyuge durante al menos cuatro años. El hecho sucedió en una pequeña población ubicada a 150 kilómetros de nuestra ciudad y el sometimiento de la víctima fue absoluto, ya que era una niña de sólo diez años cuando comenzó el calvario. Según su propio testimonio, cuando se quedaban solos, él la obligaba a desnudarse y la amenazaba para que no dijera nada. La niña, repleta de miedo y angustia, obedecía cumpliendo la orden de tirarse sobre la cama.

Sin embargo, la pequeña quedó embarazada y cuando tenía 13 años, dio a luz a un varón. La madre, por fin advirtió la tragedia y presentó una tardía denuncia. El análisis de ADN del recién nacido confirmó la paternidad del depravado.

La prueba es arrolladora y seguramente recibirá una dura condena no inferior a los ocho años de prisión pero que podría llegar a los veinte. Una vez más, la Justicia avanza en su trabajo mientras como sociedad nos seguimos preguntando en qué fallamos para que estas locuras sean posibles. Un investigador del caso, resignado ante semejantes evidencia dijo: "Este tipo no tiene arreglo, es un perverso total".

 
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