Al final, lloró

El ojo de Horus

Hace una semana, el país estaba en vilo por la desaparición de Ivana Módica. La sospecha de un crimen cometido por su pareja, Javier Galván, no podía confirmarse a pesar de la intensa búsqueda de policías y baqueanos. En ese momento, el acusado estaba en la comisaria de La Falda, y se paseaba por el calabozo, impávido, con las manos trenzadas en la nuca. La fiscal Jorgelina Gómez enfrentaba una encrucijada difícil de resolver, ya que los indicios eran débiles, más allá de las presunciones. 

Galván es vicecomodoro de la Fuerza Aérea Argentina (ahora echado), por lo tanto, fue entrenado para fortalecer su personalidad con conductas de resistencia y control de las emociones. Sin embargo, cuando los investigadores lo fueron a detener, uno de ellos simulo haber visto a Ivana, y el solo grito del falso hallazgo mostró a Galván en una "actitud rara y de sorpresa". Muchas veces las manifestaciones no verbales muestran mucho más que 1.000 palabras.

Antes de convertirse en un asesino confeso, Galván tal vez pensaba que, al cabo de unos pocos días, iba a recuperar la libertad. Pero el paso de las horas y su inminente traslado a la cárcel de Bower finalmente le hicieron perder la calma, y tomar la decisión de contar a la fiscal lo que había hecho.

Con las pulsaciones a alta velocidad, en la noche del pasado viernes, la doctora Gómez escuchó una confesión pausada y detallista, salpicada por algunos silencios. Galván finalmente se mostraba como un cruel femicida, que había planificado un hecho aberrante. Su aguante se había desmoronado, tanto que, al final, al final, lloró. 

De acá no me muevo

Cuando los trabajadores cumplimos la edad para jubilarnos y completamos los requisitos, tenemos que cumplir con la ley y convertirnos en pasivos. En el caso de los jueces, se pueden jubilar a partir de los 60 años y hasta la edad de 75, tope máximo para que desarrollen sus trabajos en Tribunales. Usualmente, la mayoría de los magistrados hace los trámites y logran la jubilación, pero la dejan en suspenso, para disponer ellos mismos el momento de efectivizarla. Esta modalidad difiere claramente de las condiciones para los restantes trabajadores, y constituye un privilegio que muchos califican como un salvoconducto, que usan según las circunstancias futuras.

En los últimos días, circuló la versión sobre una resolución de las autoridades de la Anses, para que los trabajadores de la Justicia Federal que ya tienen la jubilación confirmada digan que van a hacer: o se van, o se quedan, pero con el trámite caído y que deberán rehacer cuando decidan jubilarse.

La ventaja de adherir a las jubilaciones según la vieja ley implica que cobrarán casi lo mismo que lo que cobran en actividad. En cambio, tras la modificación de la ley, el monto de las nuevas jubilaciones es de alrededor de un 30% menos. A pesar del riesgo de eventuales complicaciones, algunos jueces quieren seguir en sus funciones y dicen estar dispuestos a litigar con la Anses. Dicho en otras palabras, se están preparando para gritar “¡De acá no me sacan hasta que yo diga!”.

 
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