La realidad sobre el escenario

Este fin de semana La Nave Escénica presenta la obra “Llanto de perro”, y la sala Quito Deva regresa con “La intimidad heredada”

Con la vuelta de las salas más emblemáticas de la ciudad, este fin de semana se presentan dos grandes espectáculos para disfrutar.

Para comenzar, hoy a las 21 se estrena “Llanto de perro”, de Agustín Bazán en  La Nave Escénica (Ovidio Lagos 578, B° Gral. Paz). La obra se podrá ver todos los viernes y sábados de julio.

La propuesta es una tragicomedia argentina, protagonizada por Ger Dé, Natalia Grassi, Olga Noelia Mansilla y Nahuel Ramallo, que pone foco en la incapacidad humana de convivir en la diferencia. “Tres hermanos sobreviven lejos de la ciudad y perdidos en el tiempo. Viven en la pobreza, en un campo seco y solitario, lo que queda del granero del mundo. Aparece una extraña visita que los analiza y pone en evidencia. Los hermanos se sienten invadidos y la visita cada vez más incómoda. La verdadera disputa es la libertad del otro”, describe el resumen del show que aborda distintas dicotomías tales como: civilización y barbarie, campo y ciudad, tradición y progreso,  que terminan por desatar terribles situaciones.

Para asistir es necesario reservar las entradas a través de la cuenta de Instagram @llantodeperro o al 3516683344. El precio de los tickets es de 500 pesos.

Por otro lado, desde mañana y durante todos los sábados de este mes a las 20, en  Quito Deva (Pasaje Agustín Pérez 10) regresa “La intimidad heredada”, de Cristian Monetti protagonizada por Franco Mir y Oscar Godoy que cuenta con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro. Las entradas cuestan generales cuestan 500 pesos, mientras que para los jubilados 400 pesos. Las reservas de los tickets se hacen a través de las redes sociales de la sala.

La obra aborda distintas temáticas como: el miedo a lo diferente, los amores no correspondidos, el qué dirán, el poder económico como excusa para conquistar a una persona, la ilusión y la desilusión”, explica el comunicado de prensa.

Basada en hechos reales, la producción expone la historia de Agustín “Kusi” Figoni, que muere en 2010 en Paraná. A raíz de esta situación, su sobrino Oscar hereda el departamento donde vivía su tío y descubre 27 cartas escritas por Figoni, guardadas en su mesa de luz. Al abrirlas, el joven se da cuenta que los escritos están dirigidos Pablo, un, remisero de aquella ciudad. Sin decirle nada a nadie, Oscar conserva la correspondencia, pero años más tarde los secretos salen a la luz cuando comienza a leerlas detenidamente y se da cuenta que se tratan de distintas pistas, que muestran una personalidad desconocida de Kusi que desde la escritura reconstruye el pasado de su familia y lo ayuda a comprender rasgos de su identidad.

“¿Kusi habrá dejado las cartas a mano para que su sobrino Oscar las encuentre? ¿Habrá imaginado que una parte de su vida tan íntima iba a ser compartida con otras personas anónimas?”,  son las preguntas que se plantean en la sinopsis del show.  

 

 
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