La ya clásica caravana de autos en la autopista Córdoba – Carlos Paz te va poniendo en clima.
Un inoportuno desperfecto de un micro en la entrada a la nueva autovía de Punilla hace todo un poco más difícil.
La llegada a Santa María de Punilla, lenta, pero menos que años anteriores. El ingreso peatonal fluye entre cientos de puestos de venta semi-ambulante de remeras, gorras, choris, fernet…
Desde lejos se escuchan La Mississipi en el escenario Sur y Eruca Sativa en el Norte. Minutos después La Bersuit en el escenario Montaña. Todos ellos mixturando poderosos hits de sus extensas trayectorias.
Ver esta publicación en Instagram
Promediando la tarde pasa Emi por el escenario Sur, el cantante de NoTeVaGustar con su proyecto solista convoca a sus fieles seguidores, mientras en el Norte El Zar hace lo propio con las generaciones más jóvenes.
Empieza el atardecer, pasan las 6 de la tarde, Joaquín Levington comienza a ametrallar su seguidilla de hits desde el escenario Norte con Turf. Voy a encarar para el Sur donde ya veo que suena Cruzando el Charco, quiero escuchar El Trato (es San Valentín, che, respeten el amor).
Ver esta publicación en Instagram
La noche trajo pogos y fiesta en el escenario Sur con Ciro y los Persas que además de su repertorio plagado de éxitos de esta etapa y por supuesto, de Los Piojos, hicieron delirar al público con su versión de Me mata limón de Los Redondos y luego, con un invitado de súper lujo: Ricardo Mollo.
Caminando hacia el Norte nos cruzamos con el Cuarteto de Nos en el escenario Montaña con su exquisito uso del lenguaje para construir canciones ingeniosas y memorables, mientras en el Boomerang Abel Pintos disfrutaba de otra muestra de fidelidad por parte de su público y a la vez, cumplía su sueño de actuar en un Cosquín Rock como quien lo apadrinó en sus inicios: León Gieco.
Ver esta publicación en Instagram
Pasadas las 21 Babasónicos comenzó su show en el escenario Norte y convocó una multitud, como todos los años.
Desde nuestras redes y aquí, en nuestro portal, iremos contando todo lo que está pasando en el viejo Aeródromo de Santa María de Punilla, la localidad que se transforma cada febrero.









