Medio siglo después de su formación, Iron Maiden sigue llenando estadios con las canciones que marcaron la historia del heavy metal. La banda británica pasó por Buenos Aires con dos recitales en el estadio de Huracán, este martes y miércoles, como parte del Run For Your Lives World Tour, una gira que celebra sus 50 años y recorre su primera etapa discográfica. La segunda fecha se sumó después de que se agotaran las entradas para la primera, en una demanda que también impulsó nuevas funciones en São Paulo y Santiago de Chile.
Se trata de la décima visita de la agrupación a la Argentina. Esta vez, la elección musical estuvo centrada en los primeros nueve álbumes, desde el debut homónimo de 1980 hasta Fear of the Dark (1992), con una lista que priorizó los temas más representativos de ese período.
En la primer noche, la apertura fue con “Murders in the Rue Morgue”, “Wrathchild”, “Killers” y “Phantom of the Opera”. Después llegaron clásicos como “The Number of the Beast”, “The Clairvoyant”, “Powerslave” y “2 Minutes to Midnight”, seguidos por “Rime of the Ancient Mariner”, “Run to the Hills”, “The Trooper” y “Hallowed Be Thy Name”. Uno de los momentos particulares residió en la inclusión de “Infinite Dreams”, canción de Seventh Son of a Seventh Son (1988) que llevaba años fuera de las listas habituales del grupo y que Dickinson presentó como primera vez en Argentina.
Buena parte del atractivo de la propuesta también estuvo en el despliegue de Bruce Dickinson, de 68 años, quien recorrió el escenario, interpretó distintos personajes y realizó numerosos cambios de vestuario. Su capacidad vocal quedó en evidencia durante “Seventh Son of a Seventh Son”, cuando sostuvo una nota durante 33 segundos. A esa actuación se sumó una puesta visual con una pantalla central y dos laterales, animaciones, escenografías cambiantes y llamaradas que acompañaron las distintas canciones.

En ese recorrido, la aparición de Eddie, la mascota de Iron Maiden, volvió a ocupar un lugar central. La figura acompañó la identidad visual de la banda desde sus primeros años y en estos conciertos apareció con distintas caracterizaciones, entre ellas la de un soldado británico durante “The Trooper”. En esa misma canción, Dickinson agitó la bandera del Reino Unido, un gesto que generó algunos silbidos entre los asistentes. Más adelante, también se vio la bandera argentina y paradójicamente se escuchó el cántico “El que no salta es un inglés”.
La escena tuvo como marco una formación con cuatro integrantes históricos y una incorporación reciente en la batería. Junto a Dickinson estuvieron el bajista Steve Harris, de 70 años, y los guitarristas Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers, todos con décadas de trayectoria dentro del grupo. En lugar de Nicko McBrain, quien dejó las giras en 2024 después de más de cuatro décadas en la banda, tocó Simon Dawson, que asumió el desafío de ocupar uno de los puestos más reconocibles de su sonido.
Aunque el ritmo de algunas canciones ya no responde a la velocidad de los primeros años, los arreglos instrumentales siguen siendo una marca distintiva de Iron Maiden. El bajo de Harris sostiene la estructura de los temas, mientras que las guitarras de Murray, Smith y Gers alternan melodías, solos y pasajes que dieron forma al estilo del grupo. En piezas extensas como “Rime of the Ancient Mariner” y “Seventh Son of a Seventh Son”, esos recursos ocupan un lugar central.
Por otra parte, el espectáculo incluyó “Aces High”, precedida por el discurso del ex primer ministro británico Winston Churchill, y “Fear of the Dark”, uno de los clásicos más reconocidos por el público argentino. El cierre reunió esos dos títulos con “Iron Maiden” y “Wasted Years”, tras 17 canciones y cerca de dos horas de música.
La gira comenzó en mayo y continuará hasta noviembre, con su última fecha prevista en Chile. Mientras tanto, las dos funciones porteñas volvieron a poner en primer plano un repertorio construido a lo largo de cinco décadas. Fundada por Harris en Londres en 1975, Iron Maiden eligió celebrar el aniversario con las canciones que definieron sus primeros años y que todavía sostienen su lugar entre las grandes referencias del heavy metal internacional.
La H No Murió
Antes del show principal, La H No Murió, el proyecto de Claudio O’Connor y el guitarrista Antonio “Tano” Romano, estuvo a cargo de la apertura. La banda repasó clásicos del grupo que marcó una etapa fundamental del heavy metal argentino y acompañó la previa de las dos presentaciones.









