El 24 de marzo volvió a poner en evidencia un fenómeno que se consolida entre las audiencias más jóvenes: los canales de streaming, históricamente asociados al entretenimiento liviano, empiezan a ocupar un lugar cada vez más relevante en cuestiones políticas, en este caso, la construcción de memoria sobre la última dictadura militar. Algunas de las señales más vistas eligieron abordar la fecha con registros que fueron desde lo testimonial hasta el análisis histórico.
Uno de los casos más notorios fue el de LUZU TV. En “Nadie Dice Nada”, Nicolás Occhiato interrumpió el tono distendido habitual del ciclo para pronunciar un mensaje directo sobre el golpe de Estado de 1976. “Hoy se cumplen 50 años de la última dictadura militar argentina donde el Estado tomó el poder por la fuerza y miles de hombres, mujeres, bebés, fueron secuestrados, torturados, desaparecidos”, expresó mirando a cámara, en un segmento que rápidamente se viralizó.
La intervención no solo marcó una toma de posición explícita, algo poco frecuente en ese tipo de contenidos, sino que además buscó traducir el pasado a códigos cercanos para su audiencia. “Este programa que hacemos tan libremente no podríamos hacerlo”, ejemplificó, aludiendo a restricciones cotidianas que podrían resultar más comprensibles para un público joven. «Por ahí no podrías juntarte a tomar una cerveza con tus amigos en la vereda. Por ahí no podrías ir a un recital tranquilo», agregó.
«Nico Occhiato»
Porque condenó la última dictadura y aseguró: «Este programa que hacemos todos los días no lo podríamos hacer y correríamos peligro».
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El mensaje cerró con una consigna alineada con el consenso democrático: la necesidad de recordar para que “no vuelva a pasar”, y dio lugar a la interpretación de «Como la cigarra» de Ángela Torres.
¡memoria, verdad y justicia! angelita cantó “cómo la cigarra” 🥹❤️ pic.twitter.com/65pr80cMWq
— cm de luzu (@cmdeluzu) March 24, 2026
El programa sumó además momentos de fuerte carga emotiva. Marcos Giles compartió una historia personal: la de su tío abuelo desaparecido y puso en palabras una dimensión que atraviesa a miles de familias: «La mujer de él se tuvo que ir del país. Ella se fue a Francia y tuvo que armarse una vida allá. Hay mucha gente que no tiene a nadie cerca, o que no se enteró de lo que pasó. Mi abuela hasta el día de hoy no encontró a su hermano. Quedan huellas muy grandes en esas familias».
«mi abuela, hasta el día de hoy, no encontró el cuerpo de su hermano»: a 50 años del golpe de estado en argentina, marcos giles reveló, en luzu tv, que su tío abuelo es un desaparecido. pic.twitter.com/64SdztpBs4
— make argentina gay again (@makearggayagain) March 24, 2026
En una línea distinta, pero con el mismo eje, Olga apostó por un formato más cercano al documental. El programa “Tarde de Tertulia” (TDT) realizó un recorrido por la ex ESMA, uno de los principales centros clandestinos de detención durante la dictadura. Acompañados por especialistas como la periodista Luciana Geuna, la historiadora Pupina Plomer y el exguía del sitio Luciano Donoso, los conductores articularon un relato que combinó divulgación histórica con testimonios en primera persona.
El especial incluyó las voces del sobreviviente Martín Gras y de Guillermo Pérez Roisinblit, nieto restituido por Abuelas de Plaza de Mayo. La apuesta fue trasladar a la audiencia a un espacio emblemático del terrorismo de Estado y construir memoria a partir de distintos testimonios, en un lenguaje accesible pero sin perder rigurosidad.
Por su parte, Gelatina presentó un enfoque más analítico. Con la participación de la historiadora Julia Rosemberg, el medio desarrolló un especial centrado en el contexto político, económico y social que rodeó al golpe. El contenido hizo foco en la responsabilidad civil, el rol de sectores empresariales y el diseño del plan económico durante la dictadura.
A diferencia de los otros casos, el tratamiento de Gelatina se apoyó en una narrativa más densa, orientada a explicar procesos y continuidades históricas, como la persistencia de la violencia política o ciertas tensiones estructurales de la sociedad argentina.
En conjunto, los tres ejemplos muestran un corrimiento en la lógica de los streamings: de espacios centrados casi exclusivamente en el entretenimiento a plataformas que, en fechas clave, incorporan contenidos relacionados con distintos niveles de profundidad. El dato no es menor si se tiene en cuenta que concentran buena parte de las audiencias jóvenes, muchas veces alejadas de los formatos tradicionales.
Sin abandonar del todo sus códigos —la cercanía, la espontaneidad, la apelación a lo cotidiano—, estos canales ensayan nuevas formas de abordar temas sensibles.









