El terror argentino suma una nueva pieza clave a su todavía breve pero contundente historia con “La virgen de la tosquera”, la película dirigida por Laura Casabé que acaba de estrenarse en salas del país. Basada en dos cuentos de Mariana Enríquez —La virgen de la tosquera y El carrito, ambos incluidos en Los peligros de fumar en la cama—, la cinta transforma lo íntimo, lo social y lo sobrenatural en un relato áspero y profundamente inquietante.
Lejos del golpe efectista, el film construye su horror desde lo cotidiano: un verano sofocante en el Conurbano bonaerense, la crisis del 2001 como telón de fondo y la adolescencia como territorio vulnerable. “Son dos cuentos que yo nunca había pensado juntos, pero que muchas veces me dijeron, como que los veían parte del mismo universo. Y puede ser; yo no creo que un autor sepa más que los lectores acerca de lo que escribió”, explicó Enríquez sobre la fusión de ambos relatos.
La historia sigue a Natalia, una joven recién egresada del secundario que atraviesa un verano marcado por el tedio, el deseo y la frustración amorosa. Interpretada por Dolores Oliverio, en una actuación que se volvió uno de los puntos más elogiados por la crítica, la protagonista se ve arrastrada hacia un espiral oscuro cuando el objeto de su deseo elige a una mujer mayor. A partir de allí, el dolor íntimo se transforma en una fuerza inquietante que bordea lo sobrenatural.
Casabé define a la película como hija de su tiempo, aun cuando mire al pasado. “Cada película es hija de su época y, por más que esté ambientada en el pasado, siempre habla del presente. Lo real se cuela en la película como un invitado no deseado, como un demonio”, sostuvo la directora. En ese cruce, el terror funciona como metáfora social: crisis económicas, exclusión, precariedad y una violencia latente que se filtra en los vínculos.
El elenco combina jóvenes intérpretes con figuras consolidadas como Dady Brieva, Luisa Merelas y la actriz mexicana Fernanda Echevarría, quien encarna a Silvia, el personaje que tensiona el frágil equilibrio emocional del grupo. “Todas conocemos a una Silvia”, afirmó Casabé al referirse a la construcción de ese rol, atravesado por deseo, poder y vulnerabilidad.
La película tuvo un recorrido internacional destacado: estrenó en el Festival de Sundance 2025, fue la única producción latinoamericana en competencia, obtuvo cuatro premios en BAFICI 2026, incluido el Gran Premio del Jurado, y ganó el Premio a la Mejor Fotografía en el Festival de Sitges. Además, recibió una mención del jurado en el Festival de Leeds.
Producida en asociación con la mendocina Oeste Films, la película contó con respaldo del INCAA, fondos del Ministerio de Cultura de Buenos Aires, una beca del Fondo Nacional de las Artes y el incentivo del programa Cash Rebate Mendoza, consolidando también el crecimiento del polo audiovisual provincial.
En un contexto donde el cine de terror argentino comienza a afirmarse como un lenguaje propio, “La virgen de la tosquera” se instala como una obra clave: incómoda, densa y sin concesiones. Un film que demuestra que el verdadero horror no siempre viene de lo sobrenatural, sino de aquello que se vive todos los días.









