En barrio Quintas del Rosario, en la intersección de Av. Malvinas Argentinas y calle Las Chacras, antes de llegar a Montecristo, un reclamo vecinal vuelve a repetirse: el estado de la calle principal, completamente anegada, que desde hace días se transformó en un verdadero «pantano».
La situación, que comenzó a agravarse el pasado 1° de abril y empeoró tras las lluvias del último fin de semana largo, afecta a unas 200 familias de la zona y barrios aledaños. Según denuncian, el tránsito es prácticamente imposible.
“Hay vecinos que directamente no pueden salir de su casa”, cuentan quienes viven sobre esa misma calle. Una mujer relató que tuvo que suspender sus actividades diarias porque no encuentra forma de movilizarse: “Sin camioneta es imposible, pero incluso con camioneta es complicado. De noche no se ve nada y no sabés con qué te podés encontrar”.
Los daños materiales también son parte del problema. Otro vecino aseguró que rompió su auto al intentar atravesar el barro, mientras que otros quedaron varados durante largos períodos, con fallas en módulos y sensores tras quedar bajo el agua.
Un problema que se repite
El inconveniente no es nuevo. Según relatan, se repite cada año en épocas de lluvia, con soluciones parciales que no terminan de resolver el fondo del problema.
Además, señalan que la situación se agravó con cambios en el entorno. Apuntan a que el desagüe de la calle habría sido afectado tras la construcción del predio de la Liga Cordobesa de Fútbol en la misma cuadra. “Antes el desagüe pasaba por donde ahora están las tapias y eso se tapó”, explicaron.
A esto se suma el movimiento constante de vehículos por la actividad del predio. “La gente que asiste al predio, deja los autos afuera y eso también dificulta cualquier arreglo”, agregaron.
Las consecuencias van más allá de la incomodidad. Hay vecinos que dejaron de asistir a sus trabajos y chicos que no pueden ir al colegio.
Quienes necesitan salir, muchas veces lo hacen caminando con los pantalones arremangados, sin zapatillas, intentando llegar hasta la parada de colectivo más cercana, ya que el transporte no ingresa al barrio por el estado del camino.
“Intentamos arreglarlo entre nosotros, pero ya es imposible”, comenta una vecina.








