La situación de vulnerabilidad en la planta de Aguilares se ha profundizado drásticamente, acumulando desvinculaciones que incluyen 120 operarios en 2024 y nuevos despidos a principios de 2025. Para mitigar la pérdida de puestos, la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA) y la firma —propiedad del grupo brasileño Sforza— implementaron un esquema de trabajo que elimina los turnos de los viernes por la tarde y los sábados.
Daniel Gordillo, delegado gremial, detalló el funcionamiento actual de la fábrica: “Trabajamos hasta los viernes a la mañana y ya no se trabaja viernes por la tarde ni sábado por la mañana”.
Esta medida ha provocado un recorte salarial de entre $150.000 y $250.000 mensuales, dejando a la mayoría de los operarios con ingresos cercanos a los $700.000, cifra que el sindicato considera insuficiente frente al aumento del costo de vida.
Causas de la parálisis productiva
El deterioro del negocio responde a una combinación de factores macroeconómicos. Por un lado, la apertura de importaciones, con un crecimiento cercano al 100% en el último año, ha inundado el mercado con calzado asiático de menor costo. Por otro lado, la retracción del poder adquisitivo ha desplomado las ventas internas de la marca, que nació en 1975 como un referente de la industria nacional.
Expertos y representantes de la empresa señalan que el “Costo Argentino”, compuesto por una alta presión impositiva y elevados gastos logísticos, impide competir con los gigantes globales. A esto se suma la falta de insumos importados, lo que ha llevado a que los programas productivos actuales se concentren apenas en cuatro días de la semana.
El rol estratégico de la planta de Aguilares
La fábrica tucumana es la única instalación de producción que Topper mantiene en el país, donde se elabora tanto calzado como indumentaria. El posible cierre de este polo productivo es visto como una amenaza directa a la estabilidad social del sur tucumano, dado que la planta es el principal motor de empleo privado en la zona y sostiene una red de proveedores y comercios locales.
Gordillo advirtió sobre la gravedad de un eventual cese de actividades: “Si la planta cierra, la marca podría desaparecer”. En la misma línea, el delegado regional de UTICRA, Gaspar Fugaracho, expresó la incertidumbre que reina en el sector: “La prioridad es conservar las fuentes de trabajo, pero hoy no vemos un panorama claro hacia adelante”.
La implementación de retiros voluntarios pagados en cuotas ha incrementado las sospechas gremiales sobre un posible vaciamiento de la histórica firma.
Diputados de la oposición convocaron una audiencia pública por el cierre de Fate









