América latina es escenario de hechos delictivos, como robos o hurtos, que acaban de la peor manera. Según un relevamiento realizado el año pasado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), América registra el 42% de todas las víctimas de homicidios del mundo y el continente solo alberga el 13% de la población mundial. El organismo señaló una particularidad para América Latina donde es escenario se complejiza ya que confluyen problemas como la desigualdad, debilidad del sistema judicial y fortaleza del crimen organizado.
En consonancia con las estadísticas de ONU, recientemente la asociación civil Usina de Justicia presentó un relevamiento propio donde dan cuenta que en Argentina muere una persona cada nueve horas en relación a hechos delictivos. Esto implica aproximadamente casi 80 personas que pierden la vida en el país por este tipo de violencia en un mes.
De igual manera, presentaron cifras sobre la robos diarios con un promedio de 2.000 situaciones en todo el país, dando un total de 60.000 robos en un mes.
Es la primera vez, en tantos años, que desde Usina de Justicia no damos a basto en el acompañamiento de víctimas. Tuvimos que ampliar nuestra red de voluntarios. Hoy nos invade la desesperanza, pero seguiremos adelante como siempre”, comunicaron a través de sus redes sociales tras presentar públicamente sus estadísticas.
Esta asociación también se dedica al acompañamiento de personas que hayan perdido a algún familiar, cuya muerte esté vinculada a hechos de violencia urbana o femicidios.
En la víspera, la titular de esta asociación Diana Cohen Agrest manifestó ante la prensa que la situación los coloca a la intemperie”. Más allá de las estadísticas presentadas, las declaraciones de la titular estuvieron teñidas por connotaciones políticas, sesgando la visión de la Justicia. Si yo tuviera la certeza de que me voy a morir mañana por una enfermedad terminal, yo no sé si no agarro un revólver y mató a los jueces que mataron a mi hijo”, dijo e hizo, al mismo momento y de manera contradictoria, una apología al uso de la violencia para erradicar el germen del flagelo.









