El 15% de los hogares de Córdoba tienen larvas de Aedes aegypti

En nuevo años se triplicó la cantidad de viviendas con estas larvas, según un monitoreo mensual realizado durante casi una década por el Centro de Investigaciones Entomológicas de Córdoba de la UNC y el Área de Epidemiología de la provincia de Córdoba

Cuando comenzó la investigación, en 2009, se hallaron larvas del mosquito Aedes aegypti en el 5.7% de las casas relevadas en la ciudad de Córdoba. En 2017, ese porcentaje se incrementó hasta el 15.4%, lo que significa que prácticamente se triplicó. Estos números representan muchos problemas si se tiene en cuenta que la Organización Mundial de la Salud aconseja que para que el riesgo de contagio sea bajo, el porcentaje de larvas no supere el 1%. 

Es posible contar con esta información gracias al monitoreo mensual realizado por hogar durante casi una década, a cargo del Centro de Investigaciones Entomológicas de Córdoba de la UNC y el Área de Epidemiología de la provincia de Córdoba, fue desarrollado por un grupo de investigación integrado por especialistas del Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba, en colaboración con la Universidad Estatal de Nueva York, y la Universidad de Florida y Virginia, entre otras instituciones.

Este trabajo también recopila y analiza información de casi diez años de investigación sobre el vector del virus, en los estadios de huevo y larva, así como de casos de dengue ocurridos. Los resultados de dicha investigación fueron publicados en la revista científica Heliyon, dando cuenta así del importante incremento de larvas y criaderos del mosquito urbano en las viviendas de la ciudad capital.

Este crecimiento exponencial de larvas significa "que cada vez estamos criando más mosquitos vector del dengue en las viviendas de la ciudad”, asegura Elizabet Estallo, investigadora del Conicet y una de las autoras de la publicación. Y agrega que los datos “demuestran que la presencia del mosquito se viene incrementando cada año, así como el número de casos en cada brote”. En esa línea, advierte que Córdoba experimentó el mayor brote de dengue hasta la fecha a principios de 2020.

Asimismo, Walter Almirón, biólogo y director del Centro de Investigaciones Entomológicas de la UNC, enciende la alarma sobre el elevado porcentaje de larvas y criaderos alcanzados en los últimos registros, y explica que el 15.4% hallado en el monitoreo larval supera largamente el umbral establecido por la Organización Mundial de la Salud. “Para que el riesgo de transmisión del dengue sea bajo, el índice aconsejado mundialmente es menor al 1%. En los últimos relevamientos que hicimos había zonas de Córdoba que tenían incluso hasta 50% de viviendas con criaderos”, apunta.

En este estudio también se comprobó que la abundancia larvaria alcanza su punto máximo una vez al año, en el período de enero a marzo. Comparativamente, febrero fue el mes con mayor cantidad de larvas a nivel de barrios, y marzo a nivel de viviendas, mientras que los casos de dengue fueron más altos durante abril, lo que es lógico teniendo en cuenta que es cuando hay más mosquitos para contagiar.

Estallo también explica que existen zonas de la ciudad que se vuelven “más adecuadas” para la proliferación del vector, determinando así áreas de riesgo en la ciudad. En ese sentido, menciona que la densidad de población humana, la distancia a la vegetación y los canales de agua abiertos fueron las principales variables predictivas de la aptitud vectorial de una zona.

“Detectamos las zonas donde hay mayor riesgo de población del vector en la ciudad de Córdoba, y vimos que estaba asociado básicamente al desorden ambiental generado por residuos. Las zonas en riesgo, por ser más adecuadas para la cría del vector, corresponden a la periferia, cerca de los canales abiertos, donde suele desecharse basura. En las bolsas y tachos se acumula el agua, y son ideales para la reproducción de las larvas”, explica.

En esa línea, recuerdan la importancia de cumplir especialmente en estos días con las conductas y hábitos de prevención, evitando recipientes que contengan agua (cisternas artificiales, cacharros, baldes y neumáticos) en los hogares, y manteniendo la limpieza y orden urbano.

Evitar que se siga reproduciendo estos mosquitos es un trabajo de toda la sociedad en su conjunto, que debe estar acompañado por una presencia estatal fuerte que realice un seguimiento y control de la situación sanitaria en cada barrio y vivienda.

 
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