Las autoridades japonesas elevaron a 34 el número de muertos por el terremoto de magnitud 7,1 que sacudió este martes la prefectura de Kumamoto, en el suroeste del país. El sismo afectó la isla de Kyushu y provocó derrumbes de viviendas, cortes de energía y daños estructurales en varios edificios, además de complicar las tareas de rescate por las altas temperaturas que atraviesa la región.
Uno de los episodios más graves ocurrió en el centro comercial Aeon Mall Kumamoto, ubicado en la ciudad de Kashima, donde se produjo una fuerte explosión poco después del movimiento sísmico. Los equipos de emergencia rescataron a 12 personas, pero siete murieron y cinco resultaron heridas. La Policía y los bomberos continúan trabajando para determinar si todavía hay personas atrapadas entre los escombros.
Otro de los puntos críticos fue una fábrica de Nippon Paper, en la ciudad de Yatsushiro, donde el terremoto provocó el derrumbe de una chimenea. Los rescatistas lograron sacar a 10 personas del lugar: ocho fallecieron y dos resultaron heridas. Una persona que permanecía desaparecida fue encontrada posteriormente entre los restos del edificio, aunque todavía no se informó oficialmente su estado de salud.
Miles de evacuados enfrentan temperaturas extremas
Además de la búsqueda de sobrevivientes, las autoridades japonesas afrontan un nuevo desafío: las altas temperaturas que afectan a la zona afectada por el terremoto.
Unas 9.000 personas permanecen alojadas en centros de evacuación, mientras los pronósticos anticipan que las temperaturas podrían alcanzar los 39 °C en los próximos días.
Ante esta situación, las autoridades pidieron extremar los cuidados para evitar golpes de calor, tanto entre los damnificados como entre los equipos de rescate que continúan trabajando en las áreas afectadas.
Un responsable de uno de los centros de evacuación, que alberga a unas 1.000 personas, explicó a la BBC que el golpe de calor se convirtió en una de las principales preocupaciones, especialmente porque cerca del 30% de los evacuados son adultos mayores.
Según indicó, varias personas presentaron síntomas de agotamiento por calor y algunas debieron ser trasladadas a hospitales.
Japón refuerza la asistencia y continúa la recuperación
El ministro de Defensa de Japón, Shinjiro Koizumi, anunció el envío de 300 equipos de aire acondicionado a la prefectura de Kumamoto, de los cuales 150 serán instalados en centros de evacuación para mejorar las condiciones de los afectados.
El terremoto también provocó graves daños en los servicios básicos. Alrededor de 79.700 hogares permanecen sin agua, mientras las autoridades locales reconocieron que todavía no existe un cronograma definido para la recuperación del suministro en algunas zonas.
Además, unos 19.000 hogares continuaban sin electricidad hasta la tarde de este jueves. La empresa Kyushu Electric Power informó que espera restablecer el servicio durante la noche del viernes si las tareas de reparación avanzan según lo previsto.
Mientras continúan las tareas de rescate y asistencia, Japón mantiene desplegados equipos de emergencia para evaluar los daños y atender a miles de personas afectadas por uno de los terremotos más graves registrados recientemente en la región.









