MOSCÚ.- Lento pero sin descanso, Rusia sigue avanzando fichas en el tablero geopolítico mundial con el objetivo de recuperar plenamente su viejo rol de potencia global. En un estratégico gesto hacia Estados Unidos y Asia, el presidente ruso, Vladímir Putin, y el líder norcoreano Kim Jong-un celebrarán hoy su primera cumbre bilateral en la ciudad de Vladivostok, en el oriente ruso.
La cita se produce en un momento delicado, con las conversaciones sobre la desnuclearización de Pyongyang entre Estados Unidos y Corea del Norte congeladas, y la relación entre Washington y Moscú cada vez más tensa. El líder norcoreano acudió a Vladivostok a bordo de uno de sus famosos trenes blindados y fue recibido con todos los honores (foto), en un gesto que busca visibilizar la relevancia que Rusia le da al encuentro. Además de presionar al norteamericano Donald Trump, Kim aspira a conseguir todo el apoyo posible de su antiguo aliado de la Guerra Fría para aliviar la maltrecha economía de su país, ahora todavía más tocada por las sanciones internacionales de Washington contra su programa nuclear.
“He oído hablar mucho de su país y soñaba con visitarlo. Hace siete años que asumí el mando y no he podido visitarlo hasta ahora”, declaró Kim a la prensa al llegar a la estación de la ciudad donde hoy mantendrá su esperado encuentro con Putin.









