El ex presidente estadounidense Bill Clinton y la ex secretaria de Estado Hillary Clinton aceptaron testificar ante el Congreso de Estados Unidos en el marco de la investigación legislativa sobre los vínculos con el empresario Jeffrey Epstein, acusado de encabezar una red de explotación sexual y hallado muerto en prisión en 2019.
La decisión fue confirmada por Ángel Ureña, portavoz del matrimonio Clinton, a través de una publicación en redes sociales. El mensaje estuvo dirigido al presidente del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, el republicano James Comer, y marcó un giro en la postura que los Clinton habían sostenido durante los últimos meses, cuando se negaban a comparecer.
“Han negociado de buena fe. Le dijeron bajo juramento lo que saben, pero a usted no le importa. El ex presidente y la ex secretaria de Estado estarán allí y esperan sentar un precedente que se aplique a todos”, señaló Ureña en su publicación.
Sin embargo, Comer sostuvo que aún no existe un acuerdo cerrado, al advertir que los abogados de los Clinton aceptaron los términos de manera poco clara y sin fijar fechas concretas para las declaraciones. “Aclararé los términos que están aceptando y luego discutiré los próximos pasos con los miembros de mi comité”, afirmó el legislador durante una reunión del Comité de Reglas.
El Comité de Supervisión de la Cámara Baja, de mayoría republicana, acusa a Bill y Hillary Clinton de desobedecer citaciones formales para declarar en persona sobre sus vínculos con Epstein. Ante esa negativa, Comer impulsó cargos por desacato al Congreso, una medida excepcional que podría derivar en multas sustanciales e incluso penas de prisión, si fueran aprobadas por el pleno de la Cámara y procesadas por el Departamento de Justicia.
Las negociaciones se intensificaron cuando los abogados de los Clinton enviaron un correo electrónico al comité, indicando que ambos aceptarían comparecer para prestar declaración en fechas mutuamente acordadas, lo que llevó a postergar momentáneamente el avance de las resoluciones de desacato en la Comisión de Reglas.
No obstante, Comer rechazó una propuesta alternativa de la defensa, que contemplaba una entrevista transcrita para Bill Clinton y una declaración jurada para Hillary Clinton, e insistió en que ambos deben declarar bajo juramento ante la comisión. “Los Clinton no pueden dictar los términos de las citaciones legales”, afirmó el legislador.
El caso Epstein volvió a ganar centralidad política en medio del impulso republicano por revisar responsabilidades de figuras de alto perfil vinculadas al financista, quien enfrentaba cargos federales por tráfico sexual cuando murió en una cárcel de Nueva York en agosto de 2019.
Bill Clinton mantuvo una relación documentada con Epstein a fines de los años noventa y principios de los 2000, aunque nunca fue acusado penalmente por esos vínculos.
Desde el entorno de los Clinton sostienen que la investigación está siendo politizada y cuestionan que el Congreso avance contra figuras privadas mientras, según afirman, el Gobierno federal demoró la difusión de documentos clave del caso Epstein.
La eventual votación por desacato representaría un hecho sin precedentes en el Congreso, ya que ningún ex presidente estadounidense fue obligado históricamente a testificar, aunque algunos lo hicieron de manera voluntaria. El líder demócrata de la Cámara, Hakeem Jeffries, evitó adelantar una postura definitiva y afirmó que su bancada discutirá internamente el tema en los próximos días.
Derivaciones del caso Epstein en el Reino Unido
En paralelo al avance de la investigación en Estados Unidos, el Gobierno británico anunció que remitió a la policía un expediente en medio de acusaciones de que un político del Partido Laborista habría proporcionado información sensible a Epstein.
Según confirmaron fuentes oficiales, los detectives evalúan si el ex dirigente laborista, Peter Mandelson, debe enfrentar una investigación penal, ante la sospecha de que habría transmitido datos reservados al difunto financista.

El primer ministro Keir Starmer afirmó ante su gabinete estar “horrorizado” por las revelaciones surgidas de los archivos de Epstein recientemente publicados, y advirtió que podrían emerger nuevos detalles comprometedores.
En ese contexto, el Ejecutivo británico avanza en la elaboración de una legislación para expulsar a Mandelson del Parlamento y retirarle el título nobiliario de “Lord”, asociado a su membresía vitalicia en la Cámara de los Lores.
Las revelaciones surgen a partir de más de tres millones de páginas de documentos divulgados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que incluyen correos electrónicos y registros de contacto entre Mandelson y Epstein.
Parte de ese material contendría información política y financiera sensible, vinculada incluso a la crisis financiera global de 2008, que, según críticos, no debería haber salido del ámbito gubernamental.
Mandelson, de 72 años, ocupó cargos de alto nivel en gobiernos laboristas anteriores y fue embajador en Washington, hasta que Starmer lo desplazó en septiembre pasado por sus vínculos con Epstein. La Policía británica confirmó que analiza si los hechos alcanzan el umbral penal necesario para abrir una investigación formal.
“El gobierno trasladó a la policía su evaluación de que los documentos contienen información financiera probablemente sensible que no debió compartirse”, explicó el portavoz del primer ministro, Tom Wells.
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