El Gobierno de Brasil anunció que elevará hasta los US$100 millones anuales su contribución al Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), una herramienta destinada a financiar proyectos de infraestructura, desarrollo social e integración productiva dentro del bloque regional.
El anuncio fue realizado por el canciller brasileño, Mauro Vieira, en la antesala de la 68ª Cumbre del Mercosur, y se enmarca en las negociaciones para fortalecer el funcionamiento del fondo, creado en 2004 para reducir las asimetrías entre las economías de los países miembros.
El Focem financia proyectos de infraestructura, desarrollo institucional e integración económica, principalmente en los socios de menor tamaño. Brasil aporta cerca del 70% de sus recursos, mientras que Argentina contribuye con aproximadamente el 27%. El porcentaje restante corresponde a Paraguay y Uruguay.
Según el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, la decisión busca reforzar los mecanismos de integración sudamericana y consolidar al Mercosur como una plataforma para impulsar el desarrollo económico y ampliar la inserción internacional de sus socios.
En paralelo, los cancilleres de Paraguay, Bolivia y Uruguay avanzaron en la reactivación del mecanismo de integración trilateral Urupabol. Durante un encuentro celebrado en Asunción, los ministros Rubén Ramírez Lezcano, Fernando Hugo Aramayo Carrasco y Mario Lubetkin firmaron un comunicado conjunto para fortalecer la cooperación política, económica y de integración entre los tres países.
Como parte de los acuerdos, Bolivia asumirá la Secretaría Pro Témpore de Urupabol, con la misión de coordinar las próximas acciones del mecanismo.
Mercosur y Japón iniciaron negociaciones
En el principal anuncio de la cumbre, el Mercosur oficializó el inicio de las negociaciones para un Acuerdo de Asociación Económica (AAE) con Japón, una iniciativa que busca profundizar los vínculos comerciales con la tercera economía de Asia.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, calificó el lanzamiento de las negociaciones como un «paso histórico», al considerar que permitirá al bloque ampliar su inserción en uno de los mercados más importantes del mundo.
De acuerdo con un comunicado oficial, el futuro acuerdo apunta a facilitar el acceso a los mercados de bienes agrícolas y no agrícolas, promover inversiones recíprocas e integrar cadenas de valor en sectores estratégicos como energía, tecnología y minerales críticos.
El eventual tratado abarcaría un mercado de unos 400 millones de personas, con un Producto Interno Bruto (PIB) combinado de US$7 billones. En 2025, el intercambio comercial entre el Mercosur y Japón alcanzó los US$13.700 millones.
En representación de la Argentina, participó el canciller Pablo Quirno, ya que Javier Milei fue el único presidente del bloque que no asistió al encuentro por compromisos de gestión en Buenos Aires. Durante su intervención, Quirno instó a los socios a abandonar el «proteccionismo» y avanzar hacia una mayor apertura económica.
La cumbre también reflejó el impulso de la agenda externa del bloque. Además de las negociaciones con Japón, el Mercosur mantiene conversaciones comerciales con Emiratos Árabes Unidos, Canadá, el Reino Unido, Indonesia, Malasia y Vietnam, mientras continúa avanzando en la implementación del acuerdo alcanzado con la Unión Europea (UE).
Al cierre de la jornada, Paraguay traspasará la presidencia pro-témpore del bloque a Uruguay, que quedará bajo el liderazgo del presidente Yamandú Orsi. En la reunión también estuvieron presentes los mandatarios Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y los invitados Daniel Noboa (Ecuador) y José Antonio Kast (Chile).









