Colombia impondrá aranceles del 30% a productos ecuatorianos en respuesta a una medida similar adoptada por Ecuador, lo que profundiza la tensión comercial entre ambos países, aunque desde ambos lados aseguran que se mantiene abierta la vía del diálogo.
La ministra colombiana de Comercio, Industria y Turismo, Diana Morales, informó este jueves que el Gobierno aplicará el nuevo gravamen a varios bienes procedentes de Ecuador, luego de la decisión “unilateral” anunciada el miércoles por el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, de imponer aranceles del 30% a productos colombianos a partir del 1 de febrero.
Según explicó Morales en un comunicado, la medida no constituye una sanción ni una acción de confrontación, sino que busca “restablecer el equilibrio del intercambio y proteger el aparato productivo nacional frente a distorsiones externas”.
En ese sentido, recordó que ambos países mantienen históricamente una relación basada en la cooperación y el diálogo, por lo que lamentó el giro adoptado por el Gobierno ecuatoriano.
Asimismo, la funcionaria subrayó que la respuesta de Colombia es “proporcional, transitoria y revisable”, y aclaró que no implica una renuncia a las instancias diplomáticas.
“Son instrumentos legítimos para corregir desequilibrios y preservar condiciones justas y previsibles de intercambio, mientras se restablece un marco de reglas compartidas”, señaló.
De acuerdo con datos oficiales, las exportaciones ecuatorianas a Colombia en los productos alcanzados por el nuevo arancel ascienden a unos US$250 millones.
Por su parte, el presidente Noboa justificó la decisión de su Gobierno en un déficit comercial superior a los US$1.000 millones de dólares anuales, además de lo que consideró una falta de cooperación de Colombia en la lucha contra los grupos armados ilegales en la frontera común.
En este contexto, los principales gremios empresariales de Ecuador pidieron frenar la escalada y priorizar el diálogo bilateral. La Federación Nacional de Cámaras de Industrias del Ecuador y el Comité Empresarial Ecuatoriano coincidieron en advertir que un aumento de las restricciones comerciales podría afectar la industria, el empleo y la seguridad, además de incentivar el contrabando y encarecer costos.
“Reafirmamos la necesidad de que las autoridades prioricen el diálogo técnico y político como la vía más responsable para resolver las diferencias sin comprometer la estabilidad económica”, señaló la Federación en un comunicado, al tiempo que llamó a construir soluciones equilibradas basadas en la cooperación entre ambos gobiernos.
En la misma línea, el Comité Empresarial Ecuatoriano —que agrupa a más de 150 organizaciones del sector privado— alertó que una escalada de represalias tendría impactos directos sobre los ciudadanos y las economías de ambos países, y recordó que la relación comercial bilateral representa un intercambio cercano a los US$3.000 millones.
Las tensiones se intensificaron aún más luego de que Ecuador anunciara nuevas tarifas para el transporte de crudo colombiano a través del Oleoducto de Crudos Pesados, mientras que Colombia respondió con la imposición de aranceles similares y la suspensión de la venta de energía eléctrica al país vecino.
Pese al endurecimiento de las medidas, desde ambas naciones coinciden en que el diálogo sigue siendo clave para evitar un deterioro mayor de una relación considerada estratégica en la región.
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