A tres días de las elecciones presidenciales y legislativas en Perú, crece la atención sobre el país vecino, atravesado por una crisis de seguridad pública y una inestabilidad política que se consolidan como los principales ejes de la contienda.
Las cifras oficiales reflejan un escenario crítico: las denuncias por extorsión se quintuplicaron y los homicidios se duplicaron en los últimos cinco años. Solo entre enero y febrero, la Policía Nacional del Perú recibió más de 2.000 denuncias por extorsión, en un contexto en el que 2025 cerró con 2.248 homicidios —un promedio de seis asesinatos diarios—, según el Sistema Informático Nacional de Defunciones. Aunque algunos indicadores sugieren una leve desaceleración interanual, la percepción de inseguridad persiste y se consolida como la principal preocupación ciudadana.
En un país atravesado por la fragmentación política y la proliferación de candidaturas, el aumento de las extorsiones y los homicidios no solo evidencia el deterioro del tejido social, sino que también influye en las preferencias electorales, favoreciendo discursos de “mano dura” frente al avance del crimen organizado.
Frente a este escenario, los candidatos con mayores chances de triunfo impulsan medidas extremas inspiradas en otros países, como El Salvador.
Encabeza la lista Keiko Fujimori (Fuerza Popular), quien se postula por cuarta vez a la presidencia tras haber perdido las segundas vueltas de 2011, 2016 y 2021, y propone medidas de mano dura contra la delincuencia, incluyendo la salida del país de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
En segundo lugar aparece el humorista y presentador Carlos Álvarez (País Para Todos), un candidato de perfil “outsider” que debuta en la política nacional con propuestas similares de endurecimiento de la seguridad.
También compite el ultraderechista Rafael López Aliaga (Renovación Popular), ex alcalde de Lima, quien ya fue candidato presidencial y mantiene un discurso centrado en el combate a la criminalidad.
Más atrás figuran el ex alcalde Ricardo Belmont (Obras), el izquierdista Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), aliado del ex presidente Pedro Castillo, el centrista Jorge Nieto (Partido del Buen Gobierno) y el académico Alfonso López Chau (Ahora Nación), representante de la centroizquierda.
Ante este panorama incierto, Hoy Día Córdoba dialogó con Maria Rosa Sarca, ciudadana peruana que reside en Lima.

Al respecto, la estudiante de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos expresó:
“Es una situación compleja la que se está viviendo actualmente en Perú. Más que un simple proceso electoral, las elecciones de este domingo reflejan una crisis sostenida de confianza entre la ciudadanía y el sistema político. Venimos arrastrando diversos problemas como la corrupción, la aprobación de leyes que muchas veces parecen favorecer a quienes cometen delitos, y un Congreso que, en gran medida, vela por sus propios intereses antes que por el bienestar de la población”.
Asimismo, para Maria, el contexto actual ya no genera las mismas esperanzas de cambios que antes.
“En los últimos años hemos tenido más de cinco presidentes, lo que evidencia una inestabilidad política que ha desgastado la confianza de la población. Actualmente, muchas personas ya no votan con esperanza, sino desde el cansancio, la desconfianza o incluso la resignación”, subrayó.
En ese sentido, sostiene que los problemas no son aislados ni exclusivamente políticos, sino de carácter estructural en la sociedad.
“Percibo una preocupante indiferencia de los jóvenes en la política, a pesar de que en estas elecciones representamos una gran parte del electorado. Aunque en redes sociales se intenta generar mayor conciencia, la realidad fuera de ellas sigue siendo distinta. Hay una desconexión entre el discurso digital y la participación real”, reflexionó.
Finalmente, la entrevistada manifestó su deseo de mayor seguridad para todos y sostuvo que “mientras no exista un compromiso colectivo por actuar con responsabilidad y ética, será difícil generar un cambio real”. En esa línea, afirmó que más allá de quién resulte elegido, el verdadero reto es “fortalecer una ciudadanía más crítica, informada y consciente de su rol en la construcción del país”.









